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martes, 12 de junio de 2012

Las acciones de EPEC fomentan la discordia entre los vecinos de Punilla

Las respuestas que EPEC ha dado respecto a los cortes del servicio eléctrico que están ocurriendo en estos días en Tanti, en San Antonio de Arredondo, y en algunos barrios de Villa Carlos Paz (como Villa del Lago) parecen contextualizarse en una ofensiva de la empresa por desarticular y deslegitimar la lucha de los vecinos del sur de nuestra ciudad y neutralizar cualquier intención autónoma de nuestro Municipio que se interponga en sus planes. Los cortes de servicio suelen ser justificados con la frase “necesitamos habilitar la planta”, en relación a la subestación construida ilegalmente en el ejido de San Antonio, colindante con el barrio Sol y Río.
La estrategia parece ser generar animosidad entre vecinos y cercar políticamente al gobierno de Esteban Avilés. Esto último lo podemos deducir de las últimas declaraciones del Intendente de Tanti, Luis Azar, en diario “El Chelco” de esa localidad: “El problema de Tanti radica -dijo Azar- en que la empresa tiene planificado terminar una obra en San Antonio de Arredondo, donde nuestra localidad sería una de los principales beneficiarios, o sea va a dejar se ser perjudicada, por que nos van a dar luz a través de un tendido de red por Cabalango, haciendo un by pass con Villa Carlos Paz y Villa Santa Cruz del Lago. Pero el gobierno de Villa Carlos Paz no quiere que se haga, fundamentalmente por problemas ambientales” (www.diarioelchelco.com).
Aparentemente, EPEC está tratando de utilizar las legítimas demandas energéticas de los vecinos de Tanti para que el Municipio de esa localidad presione al Municipio de Villa Carlos Paz para que éste no ponga ningún obstáculo a los planes de la empresa.
Mientras tanto, el pueblo madura…
En el Congreso de la Nación ha tenido lugar este lunes 11 de junio una audiencia pública para el tratamiento de una ley sanitaria que legisle sobre contaminación electromagnética. Otros barrios en el país han tenido el mismo problema que Sol y Río: el establecimiento de una subestación reductora sin ningún tipo de consulta a la población circundante, violando la ley nacional del medio ambiente en su principio precautorio. A raíz de dicha audiencia pública se ha formado la Red de Pueblos Irradiados, que pretende coordinar nacionalmente los esfuerzos por dar a conocer la problemática de la contaminación electromagnética, negada por compañías eléctricas y funcionarios cómplices.
Este lunes 11 de Junio del 2012, en Córdoba Capital, ha empezado un histórico juicio contra fumigaciones con agrotóxicos. Este juicio es el resultado de 10 años de lucha de los vecinos del barrio Ituzaingó, sobre todo de las madres y niños de ese barrio que sufren el flagelo del cáncer. ¿Adivinen que? También tuvieron en contra a la inercia cultural y a corporaciones que, en complicidad con algunos medios, quisieron sepultar ese reclamo en una montaña de calumnias. Al igual que a las Madres de Plaza de Mayo, las Madres de Barrio Ituzaingó fueron llamadas “locas”. Hoy, gracias a su digna y constante lucha, las consecuencias del modelo sojero que asola a nuestra patria están en la mira pública.
Saquemos conclusiones
Así como las corporaciones sojeras negaron -y todavía niegan- que las fumigaciones tuvieran relación con las enfermedades del barrio Ituzaingó, EPEC en su momento negó que los transformadores con PCB contaminaran hasta que se demostró lo contrario y hoy instalan sus transformadores con la leyenda “libre de PCB”. Hasta el día de hoy, EPEC sigue negando que las ondas electromagnéticas contaminen, a pesar de que hay estudios científicos reconocidos a nivel mundial que relacionan las ondas electromagnéticas con enfermedades como la leucemia infantil, y a pesar que en otros países los niveles de radiación aceptados en zonas pobladas son mucho menores a los tolerados por la atrasada legislación argentina.
No esperemos a sufrir lo que ha sufrido el barrio Ituzaingó en Córdoba. Los directivos de EPEC están apostando a que actuemos de manera individualista e irracional. Decepcionémoslos. Informémonos críticamente e investiguemos por nuestra cuenta en vez de aceptar como dado lo que recibimos por los medios. No permitamos que las corporaciones como EPEC nos usen como peones contra otros vecinos. La solidaridad y la cooperación por intereses comunes son señales de inteligencia. Seamos inteligentes.

martes, 22 de febrero de 2011

La misión cumplida de Raúl Costra

[por Danilo Castelli]

Raúl Costra, de la Secretaría de "Ambiente" (léase Soja, Desmonte y Descontrol Inmobiliario), mandó una vergonzosa pieza de propaganda donde se presenta a sí mismo y a su Secretaría como poco menos que la Greenpeace de la provincia.

¿Puede haber tamaña cara de fierro? Desde hace semanas que en múltiples medios, provinciales y nacionales, ha salido esta triste noticia: "Por la soja, Córdoba perdió el 85% de bosques". Hasta en Ámbito Financiero está la nota, y nadie puede sospechar que este medio sea ni ecologista ni defensor de los intereses populares.

No sólo este tipo es parte de un gobierno que hizo el mamarracho de convertir a la ley de bosques de la COTBN en una ley de desmontes favorables a la escoria sojera; no sólo presiona para que la ley de minería de Córdoba, que nos protege de la minería a cielo abierto y de la minería de uranio (recordar la mina abandonada de Los Gigantes), sea declarada inconstitucional; a este tipo también lo conocemos por haber puesto los ganchitos detrás de los emprendimientos inmobiliarios ilegales en Punilla, que por su carácter dañino para la gente que habita Punilla y su medio ambiente no podrían sobrevivir una evaluación ambiental, y por eso mismo se pasa esa instancia por encima.

A Raúl Costra lo conocemos bien en su rol cómplice en la construcción de la planta ilegal de EPEC, en terrenos donados por GAMA, al lado del barrio Sol y Río. Pero este tipo también está detrás de la sequía del Arroyo San Antonio por culpa, entre otros, del Carlos Paz Golf Country Club, que difundía muy orondo en su sitio Facebook como regaba sus pastos a todo culo.

Entonces, que este tipo salga a decir "misión cumplida" es un chiste de mal gusto. Es la soberbia que sólo puede venir de la mano de la imunidad. Impunidad que, esperemos, se les termine a estos tipos algún día cuando la masa del pueblo deje de estar arrodillada o mirando la tele.

martes, 25 de enero de 2011

Crónica de una caminata y de una denuncia penal


[por Danilo Castelli]

El sábado pasado concurrí a la convocatoria de los vecinos autoconvocados de San Antonio. Se trataba de una camina por el (ex) Arroyo San Antonio, secado gracias al Carlos Paz Country Golf, emprendimiento irracional llevado a cabo por personas ignorantes y sin escrúpulos: ¡un campo de golf en una zona semiárida! La idea de la caminata fue ser testigos –porque es distinto a verlo por foto- del estado del arroyo. Así fue. Nos convocamos en el cementerio y luego nos dirigimos a la tumba del San Antonio. Habremos sido entre treinta y cuarenta personas. Mujeres y varones; niños, ancianos y adultos. El pueblo.

Ni bien llegamos un guardia de seguridad del country quiso impedirnos el paso mencionando las dos palabras mágicas que justifican la mayoría de los atropellos a los intereses populares: “propiedad privada”. Minga: un arroyo y sus márgenes son de todos. En un rapto de nostalgia por la dictadura, el buen hombre quiso poner como condición de paso que les diéramos nuestros datos personales. Le hicimos entender, con más o menos paciencia y argumentos, que no correspondía. Luego de chillar un rato, el tipo tuvo que acompañar la caminata desde el otro lado del cauce, acompañado solamente de su miseria moral, emocional e intelectual, como lo están todas aquellas personas que por un salario destruyen los bienes comunes, se venden a los ricos contra su patria, se transforman en verdugos de su propio pueblo. “Es mi trabajo”, decía el tipo, justificándose. Lo mismo habrá dicho el maquinista que conducía el tren hacia Auschwitz…

Por supuesto que, prevenidos de nuestra presencia, los tipos no habían activado al sistema de riego. Es que no son hombres de verdad como nuestro intendente, que prendía los aspersores de “su” plaza al mismo tiempo que el municipio hacía campañas de “concientización” sobre el uso del agua. En el trayecto vimos múltiples vados y rellenos improvisados. La intención, a todas luces, no es sólo dar paso a sus vehículos y maquinaria, sino rematar al arroyo, que éste se termine convirtiendo en otro pedazo de tierra dentro del lote. Marchamos hasta que vimos un alambrado que pasaba por encima del cauce del arroyo. Un delito, a todas luces: alambrado de un terreno público. Ese alambrado no sólo era un ejemplo de matricidio, sino del predominio irracional del capital sobre la naturaleza, sobre la vida. Sólo en una sociedad organizada de manera tan irracional como la capitalista puede concebirse esta locura: ¡alambrar un arroyo!

Paréntesis de reflexión: ¿Qué autoridades hay detrás de esto? La infaltable: el gobierno provincial. A través de esa parodia que es la Subsecretaría de Recursos Hídricos (la agencia que se supone debe cuidar el agua de la provincia) y de la Secretaría de Ambiente, se ponen todos los papeles necesarios –y si faltan, tampoco importa- para que el emprendimiento inmobiliario empiece a desmontar, cavar, y sacar agua de donde quiera, para usarla como quiera y en la cantidad que se le ocurra. Y la Comuna de San Antonio de Arredondo, a través de la títere Cicerone –pues allí el poder lo tienen sus “asesores”, que bajan la línea del gobierno provincial-, agrega el ganchito que falta. Ya lo hizo con lo de la planta ilegal de EPEC, ¿qué le hace otra raya más al tigre?

Así como la sequía del Arroyo San Antonio es un capítulo más de la masacre de las cuencas cordobesas (tal es la causa principal de la crisis hídrica, no la falta de obras, que es una causa secundaria), la barbarie capitalista del Carlos Paz Country Golf es otro capítulo más en este crecimiento incontrolado del negocio inmobiliario en Córdoba en general y en Punilla en particular. Negocio en el cual, es de sentido común, está involucrado el poder político provincial. De ahí las “facilidades” que tienen estos emprendimientos y de la impunidad con la que se manejan, defecando no sólo en las leyes ambientales sino en normas administrativas. Por esta región se ha extendido una plaga de countries y barrios privados que por fuerza crecerá en perjuicio de la gran mayoría de los habitantes de Carlos Paz y de las comunas del sur de Punilla. La subestación de EPEC tiene una importancia estratégica en este plan, pues debe aportar energía a esos emprendimientos. Fin de paréntesis de reflexión.

Luego de volver de la caminata los vecinos improvisamos una asamblea donde tomamos decisiones en cuanto a los próximos pasos de esta lucha por salvar al Arroyo San Antonio y por generar conciencia regional sobre la necesidad de salvar la cuenca. Entre esas decisiones estuvo una que ejecutamos inmediatamente: dirigirnos a la comisaría de San Antonio para hacer una denuncia penal sobre el delito atestiguado por todos los que hicimos la caminata, incluyendo a los dos agentes de policía de esa localidad que nos acompañaron: el alambrado sobre el cauce del Arroyo.

Ni bien entramos a la seccional y le comunicamos nuestra intención a la agente que hacía de recepcionista, ésta vomitó: “¡Ah! Ustedes son los…” (y un gesto despectivo con la mano). Se dirigió a una puerta y luego salió afuera del edificio. De esa oficina, rato después, salió un sargento a preguntarnos qué queríamos. Se lo dijimos: varios de nosotros queríamos hacer una denuncia penal por este asunto. Nos intentó convencer de realizar un petitorio con firmas, para que sólo una persona hiciera una denuncia. Era claramente una maniobra dilatoria. Le manifestamos que no, que por lo menos dos personas queríamos hacer de inmediato la denuncia penal. En un punto nos preguntó “¿ustedes son los de Sol y Río?”... Ya empezaban a tratarnos como “los loquitos”. Luego de renegar un rato más, fui el primero en pasar a la oficina, acompañado por una vecina-abogada que tuvo que hacer mucho uso de su paciencia maternal para lo que siguió.

En la más de una hora en la que al sargento le llevó escribir una carilla A4, estuvo protestando porque no le habíamos hecho caso sobre la modalidad de la denuncia. Ante cada duda mía sobre la geografía exacta del lugar (era la primera vez que iba), ante cada pregunta o aclaración que hacía la vecina que me asesoraba, interrumpía el tecleado espetándole a la vecina “¿usted está como abogada de él? Si no, deje que él responda y usted espere afuera.”. Parece que la idea era que yo me quedara a hacer la denuncia solo, para estar más susceptible a presiones y maniobras, a quedar descolocado ante preguntas, propenso a olvidarme de datos importantes (como los nombres de los agentes que nos acompañaron y fueron testigos de la presencia del alambrado). La idea parecía ser que yo terminara dando una denuncia inexacta o incluso contraproducente para la causa y/o para mi persona. Hasta nos preguntaban en qué nos sentíamos damnificados (no parecía entender que un alambrado sobre un arroyo, aparte de ser delito según la ley, es un acto anti-social), y por qué no denunciábamos directamente al country por la sequía del lago (una estratagema poco sutil, ya que al carecer de pruebas científicas certificadas, sería claramente un tiro por la culata).

A todo esto le faltaba un poco de picante: en un momento volvió a entrar la misma persona que nos atendió al principio a recibir una llamada telefónica, y hablando alto para que la oyéramos, comentó guarangamente sobre el “puterío” que había en la seccional.

En resumen, fue uno de los peores ratos de mi vida. Fuimos como ciudadanos a ejercer nuestro derecho a denunciar un crimen contra nuestros bienes comunes, y se nos trató a nosotros como elementos indeseables, como si estuviéramos ahí por ganas de jorobar y no porque sentíamos que era nuestro deber, que aunque sabemos que el poder judicial de esta provincia es al poder político lo que el Chómpiras es al Botija, esta denuncia penal iba a ser un granito de arena para que estas injusticias no queden 100% impunes.

Sabíamos que si luchábamos por nuestros bienes comunes tendríamos que enfrentarnos con todo lo que nos iban a tirar los asesinos, como las calumnias a través de medios de comunicación y la soberbia y maltrato a través de las instituciones públicas. Pero hay un ariete peor, y son la ignorancia y la indiferencia de muchos vecinos/turistas respecto a estos temas. La justificación de esa actitud: que detrás nuestro hay un móvil político-partidario, que somos punteros de tal o cual político, que somos fundamentalistas contra el progreso…

¿Vos, vas a ser así?

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Charla completa de Raúl Montenegro en Villa Carlos Paz 01-11-10


Los vecinos autoconvocados Sol y Río de Pie convocaron a autoridades de las comunas de San Antonio, EPEC, Cordoba Ambiente, y municipalidad de Villa Carlos Paz a una charla debate con el Dr Raúl Montenegro acerca de la instalación de una planta transformadora de energía en un terreno colindante con el Polideportivo del barrio. En un hotel céntrico de Carlos Paz, Montenegro explicó cuales son los riesgos de contaminación electromagnetica, hablo sobre la ilegalidad de la obra en marcha y apoyó con fundamento científico el reclamo de los vecinos del sur del municipio. Quien es Raúl Montenegro?