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martes, 7 de agosto de 2012

¿Qué hay detrás del rechazo a la feria "El Progreso"?


Ante el pedido del Centro Comercial de nuestra ciudad, un grupo de ediles están dispuestos a tratar sobre tablas y “lo más rápido posible” un proyecto que limite y controle rigurosamente el emplazamiento y funcionamiento de ferias como “El Progreso” en todo el ejido de Villa Carlos Paz. Esta rápida convergencia de intereses, que sorprende por su rapidez de acción, se apoya en una serie de argumentaciones que, teniendo en cuenta diversas situaciones y posicionamientos anteriores, reflejan varias y marcadas contradicciones, las que al ser analizadas con un poco más de profundidad dejan entrever la persistencia de prejuicios culturales todavía firmes en nuestra sociedad.

Los argumentos en contra

En primer lugar, Jorge Fernández Campón, presidente de la entidad comercial, subrayó que estas ferias manejan precios reducidos “porque incumplen las leyes, con contrabando, trabajo esclavo, o robo de marcas, entre otras situaciones.”

Si de verdad hay tanta preocupación por el “incumplimiento de leyes, trabajo esclavo o robo de marcas”, nos preguntamos: ¿por qué no hay la misma preocupación sobre la existencia de talleres clandestinos denunciada en un conocido medio periodístico local, el cual hasta el momento no ha sido objeto de una explícita y pública declaración condenatoria, ni tampoco de acciones inmediatas para controlar y hacer cumplir las leyes correspondientes en estos casos?[1]

Otro de los argumentos expuestos fue expresado por el concejal de Carlos Paz Unido Hugo Bustos, quien señaló lo siguiente:

“La Salada no favorece a la marca Carlos Paz, que está bien posicionada a nivel nacional. Darle a Carlos Paz el destino de La Salada es mirar para abajo y no para arriba. Tenemos que defender a los comerciantes locales.”[2]

Las palabras de Bustos, en primer lugar, aparentan mostrar un fuerte rasgo de desprecio por lo popular, al expresar que “el destino de La Salada es mirar para abajo y no para arriba.” Rechazar un emprendimiento comercial por “mirar para abajo”, es decir, cuyo destinatario son los sectores populares, ¿no significaría rechazar cualquier otro tipo de comercio que quiera implantarse con semejante fin? ¿No implica, además, un severo perjuicio contra los habitantes de la ciudad, impidiéndoles acceder a comprar mercaderías de forma más económica? ¿No hay, por último, una actitud discriminatoria en esas palabras?

Por otra parte, Bustos señala que esta medida tiende a “defender a los comerciantes locales”. En este caso, hay un tratamiento desigual de parte del actual gobierno con respecto a la feria El Progreso y a la posible instalación de una sucursal de McDonalds en Villa Carlos Paz. Con respecto a esta última, que también podría representar una amenaza económica a los comerciantes locales como muchas voces críticas lo han señalado, sus principales responsables fueron atendidos por el propio Intendente[3].

Lo más paradójico del caso, es que fue el propio Avilés en su época de concejal, junto con las ediles Merlino y Gómez (de su actual partido), quienes presentaron hace pocos años atrás un proyecto de ordenanza tendiente a fijar un marco legal para regular la instalación de hipermercados y shoppings dentro del ejido municipal. En sus fundamentos expusieron el grave peligro que representaban este tipo de actividades comerciales de origen transnacional:

"Además, no se puede pasar por alto el hecho de que estas multinacionales generan puestos de trabajo deficientes y afectan la producción local de mercaderías"; añadieron, para luego completar: "Debemos proteger a la gente de Carlos Paz, porque son quienes invierten sus ganancias en la ciudad, mientras que estas empresas sacan estos capitales del país. Nosotros creemos que es necesario fijar un marco regulatorio, para garantizar la supervivencia de los comercios que ya existen en la ciudad".[4]

Prejuicios que refuerzan desigualdades

Las contrariedades del discurso y la práctica política nos demuestran, claramente, que existe una fuerte opinión en los representantes de la vida política y comercial carlospacense sobre lo supuestamente benéfico y “bueno” de las grandes inversiones de “calidad” (que ha conllevado acciones tales como el proyecto de eximir de impuestos a futuros emprendimientos hoteleros de gran categoría) y lo “malo” que representaría la instalación de una feria de ropas en la ciudad cuyo principal destinatario son los sectores más vulnerables de la comunidad, los mismos que se ven impedidos de acceder a las costosas vestimentas que se ofrecen en buena parte de los comercios destinados a ese fin.

Hasta el momento, los argumentos a favor del control, limitación y, en ciertos casos, la prohibición de la radicación de la feria El Progreso se basan más en prejuicios que en criterios concretos. Como vimos, la posibilidad de radicación de los dos emprendimientos mencionados (la feria y McDonald’s) trae consecuencias similares en el comercio local. Sin embargo, uno es bien visto, mientras que el otro es denostado. ¿Por qué?

Sobre la feria El Progreso, pesa una visión construida mediáticamente que se trata de un ámbito donde reina la ilegalidad y el empleo precario e informal. Primero, no se han mostrado datos fidedignos sobre esto por parte de quienes lo denuncian. Asimismo, y si ello fuese así, no es algo que caracterice sólo a esta feria comercial. Como mostrásemos con el ejemplo de las fábricas clandestinas que hay en la ciudad, la práctica de lo ilegal, como el empleo no regularizado, la explotación laboral, la evasión fiscal, etc., se da con mucha más frecuencia en el comercio local de lo que pensamos. Incluso, la propia firma estadounidense ha sido acusada en varias oportunidades por hechos similares en nuestro país.[5]

Por otra parte, la afectación al comercio local puede venir tanto de El Progreso como de McDonald’s. Sin embargo, uno es recibido por el Intendente (y sin voces oficiales en contra de la institución que representa a los comerciantes locales), y el otro por una ordenanza y pedidos expresos para reforzar los controles y limitar fuertemente su campo de acción. Sin dudas, creemos que detrás de esta doble vara para medir a unos y otros se esconden profundos prejuicios culturales de los sectores más pudientes hacia cualquier manifestación relacionada con lo popular, los que, como en este caso, tienen rápida respuesta del poder político.

Esperemos, pues, que nuestras autoridades recapaciten, dejen de lado prejuicios que las pueden llevar a cometer actos reñidos con la igualdad de derechos, y abran un espacio de debate mucho más amplio acerca de las características de las inversiones que lleguen a la ciudad, siempre teniendo en cuenta que las mismas deben posibilitar un beneficio no sólo a unos pocos, sino al conjunto de quienes vivimos en Villa Carlos Paz.

carlospazdespierta@gmail.com   


[1]Los talleres clandestinos de Carlos Paz hacen la costura casi al 100% de, por lo menos, una importantísima marca de venta de ropa por catálogo y muchas marcas subsidiarias de otras más grandes. En el ambiente de los fabricantes cordobeses, la plaza es conocida como la que tiene gran cantidad de oferta de talleres y de distintas calidades en la costura.” En: http://carlospazvivo.com/carlos-paz/ciudad/10642-textiles-clandestinos-en-carlos-paz]
[2] http://www.carlospazinforma.com.ar/amplia_noti.php?id_noti=3970
[3] http://www.carlospazvivo.com/negocios/10401-mc-donals-desembarca-en-carlos-paz
[4] http://www.eldiariodecarlospaz.com/2010/abril/28_04_10/ab1028b.html
[5] “Detectan irregularidades laborales con adolescentes de McDonald´s”, en: http://www.lajornadaweb.com.ar/ampliar_noticia.php?id_noti=1102

miércoles, 11 de julio de 2012

Por José Casas
Estoy harto del discurso neoliberal de nuestros funcionarios y buena parte de los comunicadores sociales de esta ciudad. Nuestra querida Villa Carlos Paz no es una "marca" ni un "producto", sino una comunidad de personas que sueñan, trabajan, ríen, sufren, lloran y viven tratando de hacer de esta tierra un mejor lugar para todos. Tampoco los gays son un "segmento", sino seres humanos como cualquier otro, que merecen ser apreciados por su humanidad y no por ser una fuente de dinero. Y el turismo anhelado por varios, el del "sector ABC 1", es el de la miserable clase dominante que además de no gastar un mango de tan miserables que son, no vendría a una ciudad que se construyó alrededor del turismo popular. Para los que no lo saben, en una época tuvimos el turismo aristocrático que algunos sueñan traer a la villa con proyectos tan delirantes como la baja de impuestos para emprendimientos hoteleros de 4 y 5 estrellas. ¿Y saben qué? nunca tuvo ese turismo selecto el rol dinámico y transformador que alcanzó el turismo de masas iniciado a mediados de la centuria pasada. Nuestra comunidad alcanzó su rasgo turístico no por un turismo de "clase alta", sino por el aporte de los trabajadores que, como habitantes y turistas, forjaron la gran ciudad en la que vivimos. En definitiva, la deconstrucción de este discurso apela a que no sigamos aceptando una mirada que nos cosifica y nos convierte en un simple valor de cambio. Rescatemos el valor que tenemos como seres humanos y los principios que nos llevan a sentirnos más cerca y actuar en favor del otro, porque una sociedad justa para los carlospacenses no se construye a partir del individualismo competitivo que triunfa sobre el "fracaso" de su semejante, sino que se erige y se consolida a partir de la solidaridad y la cooperación desinteresada de todos los vecinos.

jueves, 28 de junio de 2012

Guarda con los "desarrollistas"

Por Danilo Castelli


El viernes 23 de marzo los vecinos que fuimos al Foro Urbano Ambiental que discutió el tema de las torres en altura le dijimos un fuerte NO a la prepotencia de algunos empresarios malacostumbrados a que el Estado les deje hacer lo que quiera en nombre del "progreso".
 
Ellos y las instituciones profesionales relacionadas al negocio de la construcción (que actualmente les responden por tener direcciones genuflexas, si no socias) sufrieron un duro golpe ese día. Realmente no se esperaban una ciudadanía tan comprometida y madura a la que no pudieron intimidar con sus amenazas acerca de la fuga de inversores ni entrampar con sus falacias sobre que poníamos en peligro fuentes de trabajo. Pero eso no significa que hayan recapacitado. Al contrario, han seguido operando y presionando para que no se reforme el Código de Edificación en el sentido en que quieren los vecinos.
 
Más del 60% de los presentes el 23 de marzo votamos en la encuesta por la no aprobación de más torres en el área céntrica, mientras el resto se dividió entre la aprobación indiscriminada y la aprobación condicionada. Estos sectores corporativos pretenden cargarse esa expresión de voluntad popular tratándonos de desinformados, hippies, y partidarios del atraso. No se lo permitamos.
 
Quienes somos carlospacenses por nacimiento o por elección y queremos que nuestros hijos puedan vivir en una ciudad con un ambiente sano y una urbanización planificada vamos a tener que estar atentos ante las maniobras de estos sectores. No perdamos de vista el debate sobre la cuestión torres en el Consejo de Planificación Urbano Ambiental (CPUA) y en el Concejo de Representantes. Cuando sea hora de asistir a una audiencia pública, participemos. No es muy alocado pensar que esta vez ellos traten de copar esa audiencia. Demostrémosle con hechos que el bienestar de la comunidad se defiende sobre el lucro de unos pocos.

miércoles, 20 de junio de 2012

¡Basta de exenciones para unos pocos!

Por José Casas

Hace pocos días el concejal por CPU Norberto Luraschi, presidente de la Comisión de Hacienda, Presupuesto e Impuestos del cuerpo legislativo, dijo a la prensa que ya se encuentra listo el proyecto de ordenanza que planteará una exención del 100 por ciento del pago de aforos de planos para hoteles de 4 y 5 estrellas, y para aquellos establecimientos que amplíen sus instalaciones. De esta forma, la actual propuesta representa una modificación del proyecto original del Ejecutivo, tras los debates planteados con el área económica del municipio y la entidad hotelera.
Habiendo ingresado para su tratamiento legislativo, poco o nada más se ha dicho sobre la disposición, que en los hechos representaría la tercera medida de exención impositiva de la actual gestión de gobierno. Paradójicamente, el beneficiado sería nuevamente un sector económico muy importante con presencia dominante en el campo turístico: el hotelero (antes, los empresarios teatrales). Todo ello, además, contextualizado tras la suba de un 30 % de impuestos para toda la población carlospacense aprobada para el ejercicio 2012.
Este contraste es, justamente, el que nos ha llevado desde hace algún tiempo a preguntarnos: ¿cuáles son los argumentos que justifican medidas de alcance tan desigual? En artículos ya publicados, hemos analizado el discurso oficial, donde hemos visibilizado la vigencia de la teoría neoliberal del derrame como base argumental sobre la que se sostienen estos proyectos impositivos. Sin embargo, y sin que se hayan expresado voces desde el gobierno local tendiente a rebatir este análisis, todo parece seguir igual tras conocerse la futura aprobación de esta exención impositiva a los hoteleros. Y es aquí donde nos detendremos a reflexionar sobre otra de las fundamentaciones muy comúnmente naturalizadas que justifican este tipo de acciones: el dinero de los hoteleros, en vez de pagar impuestos, se invierte en sus establecimientos para mejorar la calidad del servicio que ofrecen. No nos centraremos esta vez en el argumento del derrame que se esgrime como consecuencia de esta medida, sino en el punto causal de la misma: ¿de quién es el dinero que la ley fija como bien impositivo?
Lo primero que hay que decir es que el dinero que paga un hotelero por tasas impositivas municipales, como lo hace cualquier vecino, no es de él, sino del Estado municipal. Al momento de que la ley establece que ese monto de lo que obtiene por su actividad debe ir a parar a las arcas del municipio, ya no le pertenece como bien patrimonial. Por ende, cualquier disposición sobre el mismo afecta directamente a su verdadero propietario (el Estado municipal).
Cuando los poderes del Estado local deciden que esos dineros que le corresponden, que por su naturaleza son públicos (es decir, de todos), sean destinados a su anterior poseedor, lo que se está produciendo es un proceso de TRANSFERENCIA DE RECURSOS DEL ESTADO AL SECTOR PRIVADO. Esos dineros, que le corresponden al conjunto de la sociedad, son girados de nuevo pero en beneficio de un determinado sector que, esgrimiendo teorías económicas que causaron la peor crisis social de nuestra historia durante la década de 1990 y principios de la siguiente, tratan de hacernos creer que va a ser una medida que nos terminará beneficiando por efecto derrame a todos. En ese trayecto, mientras tanto, menos fondos monetarios ingresan al Estado, lo cual le resta capacidad para atender las demandas de los ciudadanos, como educación, salud, justicia, trabajo, etc.
Por ello, de continuar esta tendencia en las medidas impositivas del actual gobierno local, el efecto final de este proceso -que gracias al estudio de nuestra historia reciente podemos avisorar- desembocará en una doble consecuencia: la mayor concentración del ingreso a favor de los que más tienen, la cual se afianzará en relación inversa y proporcional a un aumento de la regresión redistributiva en perjuicio de los sectores populares de la ciudad.
Por estas razones, debemos decir ¡basta! a la desviación de fondos públicos en beneficio de unos pocos, que vaya casualidad son los más poderosos económicamente de nuestra sociedad. Si quieren o necesitan invertir que lo hagan con sus ganancias, como lo hace cualquier otro vecino. No olvidemos que las exenciones impositivas se utilizan en regiones donde no hay ningún tipo de potencialidad natural que posibilite un desarrollo sostenible de una comunidad; son medidas excepcionales que se dan en casos excepcionales, y nuestra ciudad está lejos de necesitar esto. Lo que necesitamos es que haya un modelo económico más diversificado, que posibilite trabajo estable y seguro durante todo el año y no dependamos de dos meses de temporada, mientras vemos cómo sobrevivimos el resto del año. Esto no se soluciona concentrando más la riqueza que produce nuestra sociedad, sino todo lo contrario: posibilitándole a los que menos tienen la oportunidad de alcanzar la ciudadanía social y económica que le dé sentido y sustento a la débil democracia que tenemos. Y una de esas herramientas más eficaces para alcanzar esta meta puede ser la de establecer una estructura fiscal progresiva, donde los que más tienen paguen más y quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad cuenten con más recursos para acceder a todos los derechos que constitucionalmente le están garantizados. Y esta opción es cada vez más ineludible, porque de seguir así el Estado municipal democrático nos seguirá pareciendo más una fachada que una realidad; como si se tratara de un Estado mínimo, que a costa del sacrificio de muchos pareciera tener como último fin asegurar el bienestar de unos pocos.

domingo, 27 de mayo de 2012

La teoría del derrame en el discurso municipal

“Considerando que es de vital importancia para el desarrollo y crecimiento turístico de nuestra Ciudad el mejoramiento de la oferta hotelera de alta calidad de servicios, resulta necesario implementar incentivos para la radicación de este tipo de iniciativas en el ejido del Municipio […] Ello supone además un relevante ingreso y movimiento de capitales por una parte, y por otra la correlativa generación de empleo (tanto en la construcción como en la prestación futura de servicios), con el consecuente impacto positivo que tales circunstancias producen en la economía local.”
Proyecto de Ordenanza Nº 179/2012, enviado desde el Ejecutivo Municipal (exenciones impositivas para hoteles de 4 y 5 estrellas)
¿Qué es la teoría del derrame?
"Concepto asumido por las teorías del crecimiento optimista de las décadas del ‘50 y ‘60, según la cual los frutos del crecimientos penetran en las capas más carenciadas a través de las fuerzas del mercado, en virtud de una mayor demanda de mano de obra y aumentos en la productividad y los salarios. Aún cuando los mercados fueran insuficientes para generar estos efectos, el crecimiento resultaba ser la base económica necesaria para que los gobiernos pudieran reducir la pobreza con medidas destinadas a corregir la distribución del ingreso implementando un sistema impositivo progresivo y de prestaciones sociales para los más carenciados" (HEMMER, 1995)

El uso de esta teoría en nuestro país
“La estrategia económica de la década del 90 estuvo enmarcada en la ‘teoría del derrame’, es decir, en la idea de que el crecimiento automáticamente fluiría desde la cima de la pirámide social hacia abajo, sin necesidad de una intervención estatal a favor de una mejor distribución del ingreso. Con una importante dosis de tragedia, la historia demostró que el crecimiento económico, aún obtenido, no se transforma automáticamente en desarrollo social” (DINATALE, 2004, p.26)
Con la teoría del derrame y el cuento liberal de "un Estado chico para un país grande", nos vendieron la necesidad de todas las privatizaciones y de las medidas de desprotección de la industria nacional y flexibilización laboral para atraer las inversiones.

Hoy existe un consenso bastante generalizado en que la década del 90 fue una segunda "década infame" en nuestra historia, que el fundamentalismo de mercado y la subordinación de nuestra economía a los organismos financieros internacionales nos hizo mucho daño. Sin embargo, el discurso de esa época aun no ha sido deconstruido. En Villa Carlos Paz, lo vemos campear casi sin ser desafiado en el ambiente político, y con pocas o ningunas críticas desde el ambiente periodístico local.
La falacia del derrame en Villa Carlos Paz
¿Acaso no es una realidad constatable a primera vista que los cuantiosos beneficios que unos pocos empresarios obtienen en temporada no logran "derramarse" a las familias trabajadoras de nuestra ciudad? Gran parte de nuestra población trabajadora está subocupada. La manutención de estas familias depende altamente de aprovechar su superexplotación en los pocos meses de temporada y sobrevivir con changas y trabajos precarios el resto del año. Si el efecto derrame fuera cierto eso se traduciría en la creación de empleo estable y digno en una proporción razonable a las ganancias de los empresarios. Pero sabemos que esto no sucede. Para que haya derrame el recipiente debe llenarse, y para llenarse debe tener fondo: los empresarios siempre quieren más ganancia, pagar menos en impuestos, en servicios, en salarios, en prestaciones laborales. ¿Y qué control efectivo hay sobre el destino de sus ganancias?
La teoría del derrame es una falacia de cabo a rabo. El argumento de que exenciones impositivas al sector hotelero va a resultar en beneficios a las familias trabajadoras es una ingenuidad, sino una mentira. ¿Por qué, entonces, se mantiene este discurso falaz en nuestra clase política? Hay dos factores: su vinculación a los sectores económicos y su falta de formación ideológica. Ambos factores hacen que el sentido común de esta clase política sea permeable a la ideología de los sectores económicos dominantes. ¿Y por qué nuestra clase política puede mantener este discurso con tanta comodidad? Porque los principales encargados de interpelarla (los medios de comunicación locales, los analistas políticos y sociales, las instituciones culturales, los sindicatos, entre otros) suscriben consciente o inconscientemente a ese discurso o no tienen interés en cuestionarlo.
Conclusión
Villa Carlos Paz necesita una renovación en su clase política, tanto en ideas como en su origen social. Necesitamos representantes y funcionarios que sepan por experiencia, o al menos puedan ponerse en los zapatos, de las familias trabajadoras precarizadas.
Esto significa algo más que un mero cambio de gobierno, significa un profundo cambio cultural. Es la participación ciudadana consciente la que fuerza los procesos de transformación en la clase política, pues la vinculación de ésta a los sectores económicos dominantes y la propia inercia del micro-mundo partidario la vuelven reacia a los cambios profundos.
Desde Carlos Paz Despierta hacemos un llamado a todos aquellos ciudadanos que no compartan la concepción de desarrollo y del rol del Estado que ha venido primando en las últimas décadas, a que hagan escuchar su voz desde los diversos medios a su disponibilidad. Ha llegado la hora de reactivar la discusión amplia de qué ciudad queremos.
Carlos Paz Despierta

martes, 27 de marzo de 2012

Sobre el Foro abierto del viernes sobre tema torres


[Escrito x Danilo Castelli]

Hace unos meses, ante el aluvión de torres en altura aprobadas sobre la hora por la gestión municipal anterior, el Concejo de Representantes de Villa Carlos Paz aprobó una ordenanza donde se suspende por seis meses la autorización de nuevas torres en altura (más de 3 pisos) en la zona céntrica. La intención era dar a la comunidad carlospacense un espacio de reflexión sobre el desarrollo de nuestra ciudad. El viernes pasado (23/3) el Consejo de Planificación Urbano Ambiental convocó a un foro abierto a la comunidad para discutir si se volvían a permitir las torres o no.

La participación fue muy importante, el Auditorio Municipal se llenó. Mi balance es que el foro del viernes fue una victoria de los vecinos y de la juventud de Carlos Paz contra un sector minoritario que nos quiere hacer creer que el progreso pasa por las moles de cemento y por parecernos a cualquier ciudad globalizada.

Como dije entonces, el argumento del "progreso" (progreso para quien, para qué, y hacia donde?) es parte de una visión del mundo propia de siglos pasados, que nos ha llevado a los seres humanos a la actual crisis social y ambiental que estamos padeciendo. Tenemos que dar pasos en dirección a undesarrollo sustentable de nuestra civilización, y esto requiere dos cosas: que tengamos un sentido de la comunidad (que algunos sectores que sólo buscan rédito inmediato para ellos mismos no tienen), y que seamos conscientes del impacto ambiental que tienen las actividades humanas (para minimizar el impacto negativo y maximizar el impacto positivo).

La falacia de que los vecinos queremos parar el crecimiento fue implacablemente expuesta y desmentida en la reunión. Todas las torres aprobadas se construirán, todas las otras construcciones seguirán con normalidad, Carlos Paz seguirá creciendo y por lo tanto la construcción seguirá. Además, desde las concesionarias de gas, agua y electricidad se dejó claro que no existe la infraestructura para sustentar el crecimiento sin control de los últimos años. No les importa vender inmuebles que no van a tener servicios? O pretenden que las torres obtengan los servicios a expensas de los barrios???

Nos quisieron enfrentar contra los trabajadores de la construcción y fracasaron miserablemente. La gran mayoría de los habitantes de Carlos Paz somos trabajadores, y además quienes viven en torres también caminan por las calles.

Lo que pasa es que algunos sectores que ahora se autodenominan "desarrollistas", acostumbrados por muchos años a hacer lo que quieren (incluso violando el Código de Edificación vigente), ahora chillan como descosidos porque el Estado ha puesto una tímida regulación: no más torres en altura en el área céntrica. Pero estos nenes caprichosos, a los que únicamente les interesa la PLATA, patalean igual. Nunca tienen suficiente. Toda regulación del Estado es vista como un atentado contra los derechos individuales. Nos siguen queriendo vender el buzón de la teoría del derrame, como si estuviéramos en los 90.

Y los arquitectos cabeza cuadrada que dicen "o las torres en altura o los edificios de 3 pisos que ocupan todo el suelo" les hacen el juego a estos sectores. No saben que hay algo llamado CREATIVIDAD? Acaso no se puede construir planta baja y 3 pisos sin ocupar todo el suelo ni bloquear la vista al peatón? A un joven que hizo esa pregunta no se le supo responder con un claro sí o no! Mentalidad binaria: o las torres en altura o los edificios de tres pisos que ocupan todo el suelo. Esa no es una respuesta de un ser humano, sino de una máquina! Si las actuales normativas no permiten una solución creativa, entonces a cambiarlas, no seamos burócratas!

Otra cosa que a mi entender quedó clara es la necesidad de reformar el Consejo de Planificación Urbano Ambiental. La gran mayoría de las instituciones que lo integran pertenecen al sector urbanista, solo hay una ONG ambiental (ADARSA), y no hay NI UNA de las concesionarias de servicios. Las instituciones que opinaron a favor de las torres sólo tuvieron en cuenta lo arquitectónico, ignorando algo tan básico como son los servicios. Si bien es cierto que operativamente no es conveniente que haya 30 instituciones dentro de un consejo asesor, un Consejo de Planificación Urbano AMBIENTAL no puede tener una mirada tan sesgada. La ordenanza que reglamenta al CPUA deberá ser reformada.

Si en esta ocasión el debate se redujo a torres sí o torres no es porque hemos llegado a un momento de crisis producto de una carencia total de planificación urbana. Ya no podemos postergar más la solución a este problema. Este año toda la comunidad debe participar en la discusión del nuevo Código de Edificación y Desarrollo Urbano Ambiental propuesto por la Carta Orgánica. Si ese Código sale del consenso de un proceso participativo, podremos evitar conflictos como éste en el futuro, pero para eso algunos sectores deben dejar de ser egoístas y empezar a pensar en la herencia que le dejarán a sus propios nietos, que no solo será un capital, sino el ambiente. Como dijo un asistente al Foro, cuando se abra la canilla tiene que salir agua y no un billete.

En resumen, los vecinos expusimos nuestros argumentos para la negativa a nuevas torres desde muchísimas miradas: las torres no responden a la demanda habitacional, son fruto de la especulación inmobiliaria (solo para alquilar en temporada, el resto del año se nota desde la calle que están vacías), no existe la infraestructura necesaria para sostenerlas, y atentan contra la identidad serrana de nuestra ciudad, que es un importante capital turístico. Del lado de los que estaban a favor de las torres no hubo NI UN argumento basado en el bien común, siempre quisieron hacer pasar sus intereses particulares por los intereses generales, pero no lo lograron. Hay cada vez más vecinos conscientes y de pie.

martes, 28 de junio de 2011

Más allá del 26 de junio

[por Danilo Castelli]


El domingo la monarquía felpetista recibió su toma de la Bastilla. En estos seis meses que quedan para la asunción del nuevo gobierno, Felpeto y su corte van a intentar hacer el máximo daño posible a la Municipalidad. Esto ya es un hecho. Los psicópatas tienen su propia realidad y no se arrepienten del daño que hacen(sino vean las declaraciones que salieron hoy 27/6 en "El diarito"). Si no alcanzó con las amenazas y los sobornos a los empleados municipales y los de CoTreCo, si no alcanzó con la compra de votos ni con las zancadillas de la Junta Electoral, si a pesar de todo esto fue derrotado por un amplio margen, ahora su despecho va a llegar a límites insospechados.

Pero además de Felpeto y su corte, hay enemigos muy poderosos contra los que cualquier gobierno que quiera cumplir la Carta Orgánica va a tener que pelear. La corporación inmobiliaria que quiere hacer negocios privados con las tierras públicas de la costanera, y quiere seguir haciendo edificios excediendo la altura y construyendo donde se le dé la gana (incluso en el faldeo). El cáncer de los barrios privados en Punilla que secan los afluentes al San Roque. El gobierno de la provincia en tanto siga siendo socio de estos emprendimientos. Un poder judicial local y provincial adicto al poder ejecutivo, inepto en materia ambiental, impasible ante la violencia familiar, y con hechos como la trata de personas, la tortura por fuerzas del orden, y el narcotráfico ocurriendo bajo sus narices. Los medios de comunicación que se endulzaron con el método de pautas por buena prensa.

Si el próximo gobierno tiene la intención de hacer lo que prometió, la escoba tiene que pasar, y tiene que hacerlo desde el primer día en el poder.

Esto ocasionará una campaña feroz de todos estos sectores. El futuro gobierno necesitará apoyo para enfrentar a estos enemigos, y no lo encontrará en los sectores políticos que transaron con Felpeto y ahora se despegan de manera oportunista. Tampoco será suficiente con el apoyo de otras estructuras partidarias. El apoyo necesario para hacer respetar la Carta Orgánica únicamente lo encontrará en las organizaciones intermedias y en los vecinos, y esto sólo pasará cuando ellos vean que la apertura a la participación ciudadana protagónica es una política de Estado y no sólo una consigna. Las primeras medidas de gobierno deben ir dirigidas a un cambio de 180 grados en la relación entre el Estado municipal y el vecino. La participación del vecino (aunque sea sólo con voz) en las políticas claves para el desarrollo de la ciudad es a la vez una herramienta de creación de una ciudadanía políticamente consciente que defienda a la democracia frente a los distintos lobbies del poder económico y burocrático.

¿Ellos se apoyan en sus corporaciones autodenominadas como "organizaciones intermedias", en los funcionarios que pueden alquilar, en la gente desesperada que se convierte en su tropa por una cuestión de supervivencia? Que este gobierno se apoye en los centros vecinales, en las organizaciones de la sociedad civil que trabajan por el bien común y demuestran sincera vocación de servicio, en el presupuesto participativo, en las ONGs solidarias.

Si solamente con el voto pudimos derrotar a las estructuras partidarias que vehiculizan los intereses particulares de las corporaciones (haciéndolos pasar por los intereses generales del pueblo), qué no podremos hacer con el apoyo y la colaboración activa de gente que ya viene trabajando de hace tiempo por una ciudad distinta. Ya existe gente sensibilizada y organizada alrededor de problemáticas particulares como la seguridad vial, los perros callejeros, el medio ambiente, la preservación del paisaje, el saneamiento del lago, la contención de los pibes y jóvenes en situación de pobreza y marginalidad, el fomento del deporte y la cultura para una población física y psíquicamente saludable (lo cual le roba gente a la delincuencia y a las adicciones). Toda esta gente ya viene trabajando y desde hace años que ha chocado contra el muro de la monarquía. Ellos ya tienen las soluciones o por lo menos tienen un muy buen diagnóstico del problema. Se trata de escucharlas, darles apoyo institucional (más allá de la legislación de ordenanzas), y coordinarlas desde una perspectiva integradora.

La apertura efectiva a la participación ciudadana ayudará a estimular también un cambio de 180 grados en la actitud del vecino como ciudadano. El vecino no sólo tiene que ir con problemas al gobierno, tiene que ir también con soluciones o por lo menos un diagnóstico que sea de ayuda para la elaboración de soluciones. La actitud de “resuélvanme esto, para eso pago mis impuestos” habla de una concepción muy mediocre y mezquina de lo que es ser ciudadano.
Si vos votaste por un gobierno que respete y haga respetar a la Carta Orgánica, éste es el momento para que seas ciudadano más allá del voto.

sábado, 13 de marzo de 2010

Villa Carlos Paz… ¿una ciudad para todos?


Por Prof. José A. Casas

Hace pocos días, leyendo los algunos de los principales medios de comunicación de nuestra ciudad, me surgieron algunos interrogantes acerca de una noticia que, seguramente, para muchos de mis conciudadanos fue pasada por alto, o bien no tuvo la misma trascendencia que le dio quien escribe estas líneas. La misma hacía referencia a la puesta en marcha, el pasado cinco de febrero, del ente mixto de promoción turística denominado CAPTUR (Carlos Paz Turismo). De esta forma, se procedía a cumplimentar una de las máximas propuestas por la Carta Orgánica, la cual preveía como meta de desarrollo turístico la creación de "un Organismo de Promoción Turística con carácter permanente, con el objetivo de impulsar, desarrollar, incentivar y ejecutar planes, programas, campañas y estrategias de promoción del turismo con las formas en que se desarrollan y nuevas a desarrollarse, integrando al sector público y privado". (1)
De acuerdo con los medios consultados, el objetivo central del organismo recientemente creado es el de "quebrar la estacionalidad", fin para el cual se dispondrá este año de un significativo presupuesto cercano a los 3 millones de pesos. Para cumplimentar con este propósito, uno de sus responsables señaló que "una de las claves es generar una agenda de eventos importantes". (2)
Si bien este tema de las acciones que se deberían llevar a cabo para hacer exitosas las premisas del CAPTUR podría, por sí solo, abarcar un extenso debate, no es éste, en fin, el factor que me lleva a hacer público mis interrogantes sobre la noticia descrita. Éstos tuvieron su origen a partir del momento en que llegué a informarme acerca de la composición de la flamante institución.
Retomando lo dispuesto en la carta jurídica municipal, el "Organismo de Promoción Turística" a crearse debería estar conformado por el "sector público y privado", aunque la normativa no llega a especificar a qué se alude con los términos "público" y "privado". En vista de ello, y de acuerdo con un informe provisto por un medio gráfico local, la administración del CAPTUR se conformó de la siguiente manera: "Director General: Carlos Azaretti (Secretario de Turismo); Director Administrativo y Control de Servicios Turísticos: Oscar Antonio; Coordinador Legislativo: Adrián Lizarriturri (Comisión de Turismo [del] Concejo de Representantes); Director de Relaciones Institucionales: Jorge Fernández Campón (Centro Comercial, Industrial, Profesional y Afines); Director de Eventos: Hugo Marconi (Asociación Hotelera); Director de Promoción: Pablo Sittoni (Cámara de Empresarios Teatrales)." (3)

Lo privado como bien de todos…
Al analizar la composición del organismo, enseguida me surgió un interrogante que no pudo ser respondido en el resto del informe consultado: ¿por qué no había, desde el sector "privado", ningún organismo, institución o representante de los sectores trabajadores, o quizás hablando un poco más abarcativamente, de los sectores populares de la localidad? Si esto no es así, pues que alguien diga dónde están representados en el CAPTUR los empleados gastronómicos, hoteleros, de la educación, por nombrar algunos. ¿Dónde están, por ende, en dicha organización los representantes de los centros vecinales, el Centro de Empleados de Comercio, el Sindicato de Empleados Municipales, entre tantos otros? ¿O es que no tienen derecho a voz ni voto en los destinos de la ciudad en la que viven, trabajan -y que con su esfuerzo se llevan a cabo las principales realizaciones de nuestra comunidad- la mayoría de los carlospacenses?
Pues bien, para nuestros políticos, y quienes forman parte del sector dominante de esta hermosa Villa Carlos Paz, es evidente que el concepto "privado" tiene un significado alejado de principios plenamente democráticos como, por ejemplo, "la participación activa de las mayorías" o "el derecho a que todos sean escuchados".
Estos sectores, que han tenido el buen suceso de difundir y obtener el suficiente consenso en buena parte de los habitantes de esta comunidad acerca de qué se habla cuando se menciona "lo privado", refieren al mismo como todo aquello que está ligado a los intereses que defienden quienes están vinculados al capital o algún campo de la actividad profesional, sin abarcar, por supuesto, a los individuos en relación de dependencia. Así, por ejemplo, al hacerse mención de los mismos en los principales mass media locales, es habitual ver cómo el sector privado se corporiza en los integrantes de organismos como la hotelera, los empresarios teatrales y gastronómicos, las agrupaciones de abogados, ingenieros u otras profesiones liberales, etc., expresando comúnmente sus demandas como representativas del interés comunitario. Aquí, una vez más, debemos soportar la bendita teoría del "derroche", la cual supuestamente nos "ilustra" acerca del beneficio que los trabajadores tendremos del enriquecimiento de los poderosos de siempre, y cómo tantas ganancias serán buenas para todos al estar atentos a recoger las migajas que ellos nos dejen atrapar al pie de sus opulentos banquetes.
Dicha teoría, por tanto, que tiende a justificar lo injustificable (la desigualdad social), sirve para legitimar el rol paternal de nuestra burguesía, la cual se cree con el derecho suficiente de decidir cuál debe ser el destino de la localidad, pues ellos son los que traen a la misma los beneficios (o el desarrollo, como se suele comúnmente nombrar este acto de filantropía por parte de sus propagandistas) que se "desparraman" por todo –o casi todo- el tejido social.

… y lo público como bien del Estado… ¡para lo privado!
Pero así como se habla de privado, y se lo da como entendido, parece que algo similar ocurre con el término "público". Evidentemente, y tal como quedó demostrado en la conformación del CAPTUR, éste se lo entiende como derivado exclusivamente de todo aquello referido con el ámbito del Estado municipal, sin hacer distinción con otras áreas de acción donde "lo público" también actúa, como, por ejemplo, organizaciones no gubernamentales o asociaciones civiles o barriales.
Desde ya, la aceptación implícita de los significados de estos conceptos no sólo restringe el reconocimiento y, por ende, la participación de otros sectores de la sociedad carlospacense, sino que también refuerza el vínculo entre el Estado municipal y la clase dominante local, constituyéndose el primero como la instancia jurídico-institucional necesaria para garantizar a esta última, una vez más, el aprovechamiento de los recursos económicos que se generan bajo el marco de producción y comercialización predominante.
En definitiva, una concepción tan limitada, sectaria y sumamente parcial de los conceptos "público" y "privado" sigue contribuyendo a que Villa Carlos Paz esté lejos de hacer realidad uno de sus lemas publicitarios más difundidos. Si esta tierra es "la ciudad de todos", no se ve por ninguna parte cómo todos estamos actuando o nos vemos representados en la misma. El CAPTUR es, por tanto, otro ejemplo más de que la tan promocionada "perla de las sierras" es ante todo el reducto de un reducido grupo que pretende, en la búsqueda de la satisfacción de sus apetencias sectoriales, hacernos creer que su proyecto de vida nos beneficia a todos, pese a que los que forman parte de ese "todos" deben resignarse a ser representados por tan "ilustradas mentes".

Notas
(1) Carta Orgánica Municipal de Villa Carlos Paz, consultada en: www.villacarlospaz.gov.ar
(2) "El Captur tiene clara su prioridad: Quebrar la estacionalidad", en: SEMANARIO LA JORNADA, Domingo 21 de febrero de 2010, Sección Actualidad, Pág. 7.
(3) Ibíd.