martes, 1 de febrero de 2011

El Estado no está ausente

[por Danilo Castelli]


Vengo escuchando, tanto en las luchas ambientales en las que he participado y participo, como en otras que sólo conozco de lejos, que el problema de la masacre ambiental se reduce a que el Estado no controla a las empresas a cargo de los emprendimientos. Si el Estado controlara, si el Estado funcionara como tiene que funcionar, si las cosas fuesen como antes...

Yo discrepo con este punto de vista. Estos emprendimientos no serían posibles si no contaran con el apoyo activo del Estado. El Estado no sólo apoya a estos emprendimientos a través de autorizaciones regulares o irregulares sino también a través de la represión cuando aparece la resistencia popular. ¿Hace falta citar ejemplos?

Entonces, el Estado está presente, y justamente porque es un Estado capitalista (de, por, y para el gran capital) actúa como actúa.

Sucede que todavía en el imaginario social está fuerte la imagen billikinesca del Estado como de aquel ente imparcial, situado encima de toda contradicción de clase, cuya sola razón de existencia es imponer un orden central sin el cual la sociedad civil se autodestruiría. El Estado es la comunidad donde todos son iguales ante la ley, tanto el amo como el esclavo...

"El Estado somos todos", he escuchado decir a algunas personas. No, señores. Tienen razón cuando dicen que el gobierno son las personas que en este momento están frente a las instituciones estatales. Pero el Estado es el continente de esos gobiernos. Los gobiernos pasan, pero el carácter del Estado sigue. Es una cuestión de la estructura social.

¿Alguien puede discutir a esta altura de la historia, de la sociología, de la economía, de la cultura, de la política, que vivimos en una sociedad capitalista, que quienes tienen el poder económico y político son un puñado de corporaciones capitalistas transnacionales, que la mayoría de los gobiernos son filiales de este poder mundial o de sus representantes/hermanos menores locales?

En una sociedad tan marcada por las diferencias de clase, ¿es posible un Estado a-clasista, que beneficie a todos los ciudadanos por igual? Mejor cambiemos la pregunta, porque a veces se confunden las posibilidades con ilusiones: ¿No es lo más común en este tipo de sociedad que el Estado responda a los grandes sectores capitalistas en vez de a los trabajadores asalariados, los campesinos, los comerciantes, los profesionales cuentapropistas, los pyme?

¿Tiene sentido, entonces, que las luchas ambientales se orienten hacia exigirle al mismo Estado capitalista que autoriza y hace de patovica de estos emprendimientos (cuando no los lleva a cabo él directamente) que sea él mismo quien los pare y que nos prometa que en adelante se va a portar bien? No, no lo tiene. El Estado, cuando lo necesita, viola las leyes que él mismo reglamenta y promulga*. Otras veces el Estado crea leyes que son funcionales a los intereses antipopulares a los que ampara. Incluso algunas luchas pueden llevar a la creación y promulgación de una ley favorable a los intereses populares (la ley de glaciares, por ejemplo**).

El objetivo de las luchas ambientales, entonces, debe ser obligar al Estado y a los capitalistas a interrumpir su accionar destructivo contra la naturaleza (incluyendo la humana). Con la ley o a pesar de la ley. Esto ya de por sí habla de una perspectiva a largo plazo de construcción de poder popular. Esto significa que la autoorganización del pueblo alcanza la fuerza y la legitimidad suficientes para no tener que pedir ni "exigir" cosas al Estado sino para imponerlas por sí mismo. Estas situaciones de doble poder, por supuesto, no son viables a largo plazo: uno de los dos debe prevalecer y el otro ser destruido. ¿Adivinen cuál?

****

* Por supuesto, exigir al Estado que cumpla y/o haga cumplir una buena ley (como la ley general del medio ambiente) es una buena táctica, pero si se olvida que las leyes también están condicionadas por intereses de clase y que son expresiones de relaciones de fuerza históricas (por lo tanto, cuando esas relaciones son superadas, la ley pasa a ser letra muerta) y se hace de esa táctica una cuestión de principio, entonces se pierde el rumbo. Si se sigue ese camino, la motivación original de la lucha, que es la defensa de la naturaleza, de la salud y calidad de vida, y de nuestro patrimonio común, pasa a ser una lucha "para que nuestros representantes cumplan la ley". Una lucha leguleya, estéril, donde las leyes son fines en sí mismos y no medios. Una lucha que, además, pasa a pertenecer a expertos (en leyes, en lucha política, en oratoria), no a la gente común.

** Aunque la ley finalmente promulgada -esta vez Cristina no la vetó como en el 2008, a pedido de la Barrick Gold- es menos avanzada que el proyecto originalmente propuesto por las asambleas ciudadanas y organizaciones ecologistas, fue definitivamente un paso adelante. Ahora las luchas por preservar y defender los glaciares tienen mayor legitimidad y los ciudadanos tienen mayores herramientas.

martes, 25 de enero de 2011

Crónica de una caminata y de una denuncia penal


[por Danilo Castelli]

El sábado pasado concurrí a la convocatoria de los vecinos autoconvocados de San Antonio. Se trataba de una camina por el (ex) Arroyo San Antonio, secado gracias al Carlos Paz Country Golf, emprendimiento irracional llevado a cabo por personas ignorantes y sin escrúpulos: ¡un campo de golf en una zona semiárida! La idea de la caminata fue ser testigos –porque es distinto a verlo por foto- del estado del arroyo. Así fue. Nos convocamos en el cementerio y luego nos dirigimos a la tumba del San Antonio. Habremos sido entre treinta y cuarenta personas. Mujeres y varones; niños, ancianos y adultos. El pueblo.

Ni bien llegamos un guardia de seguridad del country quiso impedirnos el paso mencionando las dos palabras mágicas que justifican la mayoría de los atropellos a los intereses populares: “propiedad privada”. Minga: un arroyo y sus márgenes son de todos. En un rapto de nostalgia por la dictadura, el buen hombre quiso poner como condición de paso que les diéramos nuestros datos personales. Le hicimos entender, con más o menos paciencia y argumentos, que no correspondía. Luego de chillar un rato, el tipo tuvo que acompañar la caminata desde el otro lado del cauce, acompañado solamente de su miseria moral, emocional e intelectual, como lo están todas aquellas personas que por un salario destruyen los bienes comunes, se venden a los ricos contra su patria, se transforman en verdugos de su propio pueblo. “Es mi trabajo”, decía el tipo, justificándose. Lo mismo habrá dicho el maquinista que conducía el tren hacia Auschwitz…

Por supuesto que, prevenidos de nuestra presencia, los tipos no habían activado al sistema de riego. Es que no son hombres de verdad como nuestro intendente, que prendía los aspersores de “su” plaza al mismo tiempo que el municipio hacía campañas de “concientización” sobre el uso del agua. En el trayecto vimos múltiples vados y rellenos improvisados. La intención, a todas luces, no es sólo dar paso a sus vehículos y maquinaria, sino rematar al arroyo, que éste se termine convirtiendo en otro pedazo de tierra dentro del lote. Marchamos hasta que vimos un alambrado que pasaba por encima del cauce del arroyo. Un delito, a todas luces: alambrado de un terreno público. Ese alambrado no sólo era un ejemplo de matricidio, sino del predominio irracional del capital sobre la naturaleza, sobre la vida. Sólo en una sociedad organizada de manera tan irracional como la capitalista puede concebirse esta locura: ¡alambrar un arroyo!

Paréntesis de reflexión: ¿Qué autoridades hay detrás de esto? La infaltable: el gobierno provincial. A través de esa parodia que es la Subsecretaría de Recursos Hídricos (la agencia que se supone debe cuidar el agua de la provincia) y de la Secretaría de Ambiente, se ponen todos los papeles necesarios –y si faltan, tampoco importa- para que el emprendimiento inmobiliario empiece a desmontar, cavar, y sacar agua de donde quiera, para usarla como quiera y en la cantidad que se le ocurra. Y la Comuna de San Antonio de Arredondo, a través de la títere Cicerone –pues allí el poder lo tienen sus “asesores”, que bajan la línea del gobierno provincial-, agrega el ganchito que falta. Ya lo hizo con lo de la planta ilegal de EPEC, ¿qué le hace otra raya más al tigre?

Así como la sequía del Arroyo San Antonio es un capítulo más de la masacre de las cuencas cordobesas (tal es la causa principal de la crisis hídrica, no la falta de obras, que es una causa secundaria), la barbarie capitalista del Carlos Paz Country Golf es otro capítulo más en este crecimiento incontrolado del negocio inmobiliario en Córdoba en general y en Punilla en particular. Negocio en el cual, es de sentido común, está involucrado el poder político provincial. De ahí las “facilidades” que tienen estos emprendimientos y de la impunidad con la que se manejan, defecando no sólo en las leyes ambientales sino en normas administrativas. Por esta región se ha extendido una plaga de countries y barrios privados que por fuerza crecerá en perjuicio de la gran mayoría de los habitantes de Carlos Paz y de las comunas del sur de Punilla. La subestación de EPEC tiene una importancia estratégica en este plan, pues debe aportar energía a esos emprendimientos. Fin de paréntesis de reflexión.

Luego de volver de la caminata los vecinos improvisamos una asamblea donde tomamos decisiones en cuanto a los próximos pasos de esta lucha por salvar al Arroyo San Antonio y por generar conciencia regional sobre la necesidad de salvar la cuenca. Entre esas decisiones estuvo una que ejecutamos inmediatamente: dirigirnos a la comisaría de San Antonio para hacer una denuncia penal sobre el delito atestiguado por todos los que hicimos la caminata, incluyendo a los dos agentes de policía de esa localidad que nos acompañaron: el alambrado sobre el cauce del Arroyo.

Ni bien entramos a la seccional y le comunicamos nuestra intención a la agente que hacía de recepcionista, ésta vomitó: “¡Ah! Ustedes son los…” (y un gesto despectivo con la mano). Se dirigió a una puerta y luego salió afuera del edificio. De esa oficina, rato después, salió un sargento a preguntarnos qué queríamos. Se lo dijimos: varios de nosotros queríamos hacer una denuncia penal por este asunto. Nos intentó convencer de realizar un petitorio con firmas, para que sólo una persona hiciera una denuncia. Era claramente una maniobra dilatoria. Le manifestamos que no, que por lo menos dos personas queríamos hacer de inmediato la denuncia penal. En un punto nos preguntó “¿ustedes son los de Sol y Río?”... Ya empezaban a tratarnos como “los loquitos”. Luego de renegar un rato más, fui el primero en pasar a la oficina, acompañado por una vecina-abogada que tuvo que hacer mucho uso de su paciencia maternal para lo que siguió.

En la más de una hora en la que al sargento le llevó escribir una carilla A4, estuvo protestando porque no le habíamos hecho caso sobre la modalidad de la denuncia. Ante cada duda mía sobre la geografía exacta del lugar (era la primera vez que iba), ante cada pregunta o aclaración que hacía la vecina que me asesoraba, interrumpía el tecleado espetándole a la vecina “¿usted está como abogada de él? Si no, deje que él responda y usted espere afuera.”. Parece que la idea era que yo me quedara a hacer la denuncia solo, para estar más susceptible a presiones y maniobras, a quedar descolocado ante preguntas, propenso a olvidarme de datos importantes (como los nombres de los agentes que nos acompañaron y fueron testigos de la presencia del alambrado). La idea parecía ser que yo terminara dando una denuncia inexacta o incluso contraproducente para la causa y/o para mi persona. Hasta nos preguntaban en qué nos sentíamos damnificados (no parecía entender que un alambrado sobre un arroyo, aparte de ser delito según la ley, es un acto anti-social), y por qué no denunciábamos directamente al country por la sequía del lago (una estratagema poco sutil, ya que al carecer de pruebas científicas certificadas, sería claramente un tiro por la culata).

A todo esto le faltaba un poco de picante: en un momento volvió a entrar la misma persona que nos atendió al principio a recibir una llamada telefónica, y hablando alto para que la oyéramos, comentó guarangamente sobre el “puterío” que había en la seccional.

En resumen, fue uno de los peores ratos de mi vida. Fuimos como ciudadanos a ejercer nuestro derecho a denunciar un crimen contra nuestros bienes comunes, y se nos trató a nosotros como elementos indeseables, como si estuviéramos ahí por ganas de jorobar y no porque sentíamos que era nuestro deber, que aunque sabemos que el poder judicial de esta provincia es al poder político lo que el Chómpiras es al Botija, esta denuncia penal iba a ser un granito de arena para que estas injusticias no queden 100% impunes.

Sabíamos que si luchábamos por nuestros bienes comunes tendríamos que enfrentarnos con todo lo que nos iban a tirar los asesinos, como las calumnias a través de medios de comunicación y la soberbia y maltrato a través de las instituciones públicas. Pero hay un ariete peor, y son la ignorancia y la indiferencia de muchos vecinos/turistas respecto a estos temas. La justificación de esa actitud: que detrás nuestro hay un móvil político-partidario, que somos punteros de tal o cual político, que somos fundamentalistas contra el progreso…

¿Vos, vas a ser así?

martes, 18 de enero de 2011

DEFENDAMOS NUESTRA COSTANERA

La situación

Una vez más los empresarios sin escrúpulos y funcionarios corruptos avanzan contra nuestros bienes comunes. Entre el gobierno provincial y el municipal armaron una sociedad anónima con la cual nos expropian de nuestra costanera Este para hacer con esas tierras lo que quieran. No contentos con eso, están rellenando parte del lago para hacerse de más hectáreas, sin importarles las consecuencias que esto tiene y tendrá para el embalse del San Roque y para el ecosistema que constituye la base material de nuestra ciudad. Por si todo esto fuera poco, nos quieren demoler el Polideportivo y el Salón de Convenciones para poner allí un hotel y un casino. Patrimonio cultural de todos, construido con nuestros impuestos, ¡por otro hotel y otro casino!


El análisis

El discurso con el que justifican todo esto es el mismo de siempre: el progreso, el crecimiento, los beneficios para el turismo y para la ciudad... Pero mirando más allá de toda esa propaganda, la verdad práctica y sin vueltas es que si esto avanza los vecinos de Carlos Paz nos quedaremos sin otro espacio verde y de recreación.


El Ejecutivo municipal está al frente de esto. En cuanto al Concejo, el edil que no es cómplice, se queda sólo en palabras y papeles. Por lo tanto, esto sólo podremos pararlo los vecinos autoorganizados. Sabemos que esto es muy difícil de lograr en esta Villa. Pero el año pasado algunos vecinos de Sol y Río nos demostraron a los carlospacenses que es posible -y digno, y valiente- ponerse de pie en defensa de la vida y dar pelea al poder económico y político de esta provincia.


La acción

Los que te damos este volante somos gente común, con trabajo, familia, pareja, estudios, y pasatiempos. No te estamos pidiendo que te adhieras a una causa ajena a tu vida y tus intereses. Es nuestro derecho a un medio ambiente social, natural y cultural sano –y el de las próximas generaciones- lo que está en juego.

“No es el que el poder sea tan grande, sino que nosotros estamos de rodillas”

sábado, 25 de diciembre de 2010

Reflexión personal sobre la lucha de Sol y Río de Pie

[por Danilo Castelli]


Este es un balance personal de esta lucha con la cual he colaborado en los últimos meses. Es posible que este balance ofenda a algunas personas e instituciones. Estoy dispuesto a pagar el precio social de su enemistad porque no estoy dispuesto a pagar el precio ético de no decir la verdad.

Las instituciones gubernamentales
La complicidad de la intendencia con EPEC y el gobierno provincial es absoluta. En cuanto al concejo de representantes y el consejo de planificación urbano ambiental[1], oscilan entre la complicidad y la pusilanimidad. Cuando hicieron algo, siempre fue demasiado poco, demasiado tarde, y casi nunca por iniciativa propia, sino después de bastante insistencia de los vecinos.
Ninguno de los candidatos de intendente ha hecho algo más que hablar. Ya sea por tongas con el poder político provincial o por conveniencia personal, ningún político local se ha comprometido seriamente con esta causa, ni siquiera en el plano judicial, que es lo mínimo que podrían haber hecho.

Las instituciones intermedias
Con instituciones intermedias no me refiero a cualquier Fundación, ONG, club, o agrupación que exista, sino a las instituciones que efectivamente, a través de la política local, actúan de intermediarias entre el Estado municipal y los distintos sectores de la sociedad civil carlospacense.
Las asociaciones empresariales y comerciales han apoyado abiertamente a la obra cancerígena e ilegal y se han puesto de la vereda de enfrente de los familias de Sol y Río. Pero esto no puede sorprender a nadie mínimamente racional. Para la burguesía lo humano siempre está segundo –o tercero- respecto al dinero. Si tan poco les importa el mundo que le están dejando a sus hijos, ¿cómo se van a conmover de la posibilidad de que una subestación eléctrica dispare la leucemia infantil en un barrio de clase trabajadora?
Sobre los centros vecinales: ay, ay, ay, los centros vecinales… El mismo centro vecinal de Sol y Río, el primero que tendría que haber reaccionado ante este atropello, el que debería haber encabezadoeste reclamo, tuvo que ser bastante presionado por los vecinos autoconvocados del mismo barrio para sonsacarle una tímida muestra de compromiso. A los centros vecinales que habían aducido la necesidad de “informarse bien” antes de posicionarse, luego de haber asistido a la charla de Raúl Montenegro (que argumentó con lujos de detalles científicos y legales la justeza de la lucha de Sol y Río) no se los vio más. Su ausencia y su ambigüedad en esta gran lucha demuestran que su preocupación y su participación se limitan a lo barrial en su sentido más estrecho. Si hubieran tenido visión, se hubieran dado cuenta de que uniendo fuerzas a esta lucha podrían haber ayudado a modificar sensiblemente el panorama político de la ciudad y ponerle coto al mismo poder feudal que los estrangula y los mantiene en una posición servil. Pero no tuvieron ni la visión ni el valor para tomar esa decisión. Ni siquiera cuando tres madres del barrio Sol y Río pusieron en riesgo su salud mediante una huelga de hambre. Ni hablar de otros centros vecinales que jamás figuraron, allí los intereses son directamente político-partidarios o personales.
En suma, los centros vecinales tal como son ahora o están cooptados o son demasiado débiles y temerosos del poder municipal, y las políticas que realizan no tienden a solucionar esa situación, sino a reproducirla. A menos que asuman en ellos nuevas direcciones que defiendan combativamente los intereses vecinales, sólo podremos contar con ellos a la hora de luchar por alguna pavimentación o algo por el estilo.

La prensa
Salvo honrosas excepciones –entre las que destaco al semanario Bamba y a Radio Cyber por su permanencia, pero han habido otros- la prensa siempre tuvo una posición ambigua (que nada tiene que ver con la objetividad periodística) o directamente contraria a la lucha de los vecinos autoconvocados.
Por default, siempre fueron transmisores de las voces oficiales, y sólo reportearon a los vecinos cuando la necesidad de la “noticia” lo hizo inevitable. Me consta personalmente y por testimonio de vecinos de Sol y Río la censura que ciertos “comunicadores” ejercieron contra los mensajes mandados a sus programas que refutaban las mentiras vertidas por Adrián Calvo, el “Aníbal Fernández” de EPEC[2]. También me consta personalmente la indiferencia de “programas de investigación transgresores” como ADN[3].
Los medios masivos de comunicación en su mayoría han sido cómplices de seguir alimentando una opinión pública ignorante, estúpida y anestesiada. Pero en esto tampoco hay mucha novedad, ese es su rol. El apoyo se ha obtenido a través de medios de comunicación lo suficientemente pequeños como para no convertirse en grandes empresas, o en colectivos de comunicación alternativos, como Indymedia Córdoba, conformados por personas que además de tener una vocación periodística que no pueden canalizar en los mass media, tienen un compromiso por el cambio social.

El poder político provincial
¿A alguien le puede sorprender, en este mundo capitalista, que el poder político de un municipio, provincia o país, esté subordinado o sea socio del gran capital? Sólo a quienes, con una tozuda ingenuidad cada vez más cercana a lo irresponsable, siguen creyendo en los ideales de la Ilustración, en la posibilidad de un Estado a-clasista erigido sobre una sociedad civil clasista[4].
En esta historia particular el gran capital está representado por la corporación inmobiliaria GAMA[5]. La subestación se está construyendo en un terreno “donado” por esta corporación. La electricidad de esa subestación tiene como principal destinatario a los emprendimientos de dicha empresa, y sólo incidentalmente a algunos barrios de Carlos Paz[6].

Qué hacemos nosotros: nuevos objetivos
Teniendo claro quienes son el enemigo, quienes son ni fu ni fa, y quienes son demasiado pusilánimes para ser nuestros aliados, queda ver qué hacemos nosotros. Por nosotros me refiero a los ciudadanos autoconvocados que, individualmente o mediante una organización, participamos de luchas por causas que nos competen directa o indirectamente, porque reconocemos la necesidad de tales luchas y porque a la vez tenemos un horizonte superador de la lucha contra los males particulares (que, mientras este sistema social siga existiendo, seguirán reproduciéndose).
Si algo debe quedarnos claro, y especialmente a partir de la bisagra del 20 de diciembre del 2001, es que los ciudadanos autoconvocados por cualquier causa que involucre la defensa de lo humano frente al capital, debemos hacernos la idea de que sólo contamos con nuestras propias fuerzas y con las de las organizaciones e individualidades que efectivamente hayan probado ser independientes del poder político, y que a la vez tengan la amplitud de miras como para darse cuenta que cuando tocan a uno tocan a todos[7].
En estos últimos años las luchas vecinales y ambientalistas locales se han caracterizado por su aislamiento. Ha habido breves momentos de interacción y coordinación (por ejemplo, la marcha multisectorial del 21 de septiembre), pero ese proceso no ha tenido constancia. Falta la conciencia y la motivación que funcione como factor aglutinante de estas luchas. Para ello no hace falta convertirse en un mártir altruista que sienta cada causa como propia. Simplemente hace faltapermitirse ver (porque en este asunto hay más ignorancia voluntaria que involuntaria) el trasfondo general común a todas estas luchas particulares: la imposición de intereses capitalistas sobre los intereses de la gente trabajadora, y la acción del Estado como agente de los primeros intereses. No es que haga falta dejar de ser egoísta, quizás haga falta dejar de serlo irracionalmente (“sálvese quien pueda”) y pasar a serlo de forma inteligente (“si unimos fuerzas podemos salvarnos entre todos”).

Qué hacemos nosotros: nuevos puntos de partida
Como lo demuestran otras luchas del país, de las cuales hay mucho que aprender, las tácticas utilizadas por vecinos autoconvocados o movimientos sociales son múltiples y el énfasis en cada una de ellas debe adecuarse al momento: procedimientos judiciales y administrativos, presión al poder político, manifestaciones, producción y divulgación de conocimiento, creación y perfeccionamiento de herramientas intelectuales y culturales, estrategia comunicacional, medidas de acción directa. Pero hay algo que se mantiene constante: la autoorganización popular independiente como única estrategia política seria para estas luchas, la democracia directa como único método coherente para la toma de decisiones.
La cantinela de restringir la participación al marco de las instituciones oficiales ya no puede convencer a nadie que piense por sí mismo. La democracia directa de los procesos de autoorganización popular ya no puede ser una amenaza para esgrimir frente a “nuestros representantes” para que se pongan las pilas: debe ser nuestro punto de partida imprescindible. Y cuando hablo de democracia directa no me refiero a un reflejo de base de la democracia representativa. Que una lucha particular tenga referentes no es un hecho de la naturaleza, es resultado de la formación desigual de las personas en esta sociedad. Es un defecto a corregir no mediante la restricción formal de las atribuciones de los referentes, sino fortaleciendo la autonomía de cada individuo participante: nivelar para arriba, no para abajo.
Los procesos de autoorganización popular además de sociales son personales: estimulan cambios en la propia vida cotidiana del individuo que interviene en ellos, constituyen un antes y un después. El individuo que haya pasado por un proceso de toma de conciencia socio-política ya no será un receptor pasivo de las noticias; ya no comprará con igual ingenuidad los discursos de marketing de los partidos políticos; aprenderá a identificar las ideas y los intereses socialmente dominantes como las ideas y los intereses de los grupos dominantes; y tarde o temprano se dará cuenta que para una defensa coherente de la vida y del medio ambiente es necesario poner en cuestión al modo de vida humano en su totalidad. Este proceso de crecimiento personal no tiene por qué circunscribirse a lo socio-político, también puede y debe abarcar a las relaciones interpersonales de la vida afectiva, laboral y familiar y a la vida interior[8].

Notas al pie:

[1] La falta de mayúsculas no es accidental.

[2] Podría mencionar a estos comunicadores con nombre y apellido, pero me parece al bisio.

[3] Cuando confronté a gente de ese programa, tuvieron el desparpajo de decirme que el tema no lo cubrían porque no era primicia, ya que lo habían tratado otros medios de Córdoba. Más evidencia de hasta dónde la ética profesional de ciertos “periodistas” se subordina a criterios comerciales.

[4] Por razones que todavía no comprendo, estas personas se resisten a sacar la conclusión (y tienen mucha más experiencia que yo para hacerlo) de que el papel del Estado moderno es administrar los negocios comunes de los grupos económicos y reprimir la resistencia popular a los resultados de las políticas sociales derivadas. Esta conclusión que tiene más de 150 años de existencia, pero mientras la actividad política esté subordinada al mercado de las ideologías y a la proyección del ego, los aportes de la ciencia social y la psicológica seguirán en la oscuridad.

[5] www.gama-sa.com. Recomiendo el link “Sobre GAMA” para darse una idea del poder económico de este cartel inmobiliario. También recomiendo investigar la web de la Fundación Mediterránea, de la cual GAMA es asociada. Pasando por encima de toda la cháchara que los grandes capitalistas dicen sobre sí mismos y sobre su papel en la sociedad, se pueden leer entre líneas datos interesantes sobre la concentración de poder, las luchas que existen entre ellos, y cómo esto repercute en los partidos políticos que actúan de oficialismo y de oposición.

[6] Esto hace aun más miserable a la posición de los burgueses locales: se conforman con las migajas que caen de la mesa de GAMA.

[7] Ejemplos locales de esto son la Comisión en Defensa de los Derechos Humanos de Carlos Paz, la Asamblea Punilla Sur Despierta, la FUNAM, y PHUMA.

[8] En la vida humana pueden distinguirse cuatro cuadrantes: individual-interior; individual-exterior; social-interior; y social-exterior. Lo que funciona en un cuadrante no tiene por qué funcionar en otros.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Discurso K: Qué decir ante “las denuncias de represión que le hacen el juego a la derecha”

Extraído de http://www.prensadefrente.org/pdfb2/index.php/a/2010/12/08/p6183

Si ud. apoya el “modelo” nacional y popular, no quiere hacerle el juego a la derecha y se comete un crimen político o por represión a la protesta social bajo el gobierno de Cristina, tenga presente estas diez recomendaciones sobre cómo proceder para ser un militante leal a la memoria y el legado de Néstor Kirchner:

1- Espere a ver los cables de la agencia oficial o los programas de 678, allí se marcará la línea discursiva correcta.

2- Si por los medios oficiales aún no se dio ninguna versión convincente, guarde silencio, esquive el tema con sus amigos, no publique nada al respecto en su blog. Minimice la noticia todo lo que pueda. Los medios que defienden el “modelo” buscarán durante esas primeras horas otras novedades para la primera línea informativa, o si no, apelarán al Fútbol para Todos o a los encuentros de la militancia del Chivo Rossi o el Chino Navarro bajo la consigna “Néstor, esto es para vos”. Así, el hecho se irá minimizado en sus repercusiones políticas con el pasar del tiempo.

3- Si aún así el tema persiste instalado en el interés social, recomendamos seguir los siguientes pasos:

4- Ante el crimen consumado, la culpa siempre la tiene otro. Siempre habrá un gobernador, burócrata sindical, jefe policial de distrito, hacia quien “tercerizar” la responsabilidad. Cristina sólo sería responsable si matara ella directamente a alguien con sus propias manos en la Quinta de Olivos, pero nunca si lo hicieran sindicalistas cercanos, gobernadores oficialistas o policías a cargo de su Ministro de Seguridad y Justicia.

5- Buscar voces oficialistas que digan lo necesario, sin importar la realidad. Tener a mano declaraciones de Juan Cabandié (“a la Unión Ferroviaria la maneja Duhalde”), de la propia Cristina (“Gracias Gobernador”, a Insfrán un día después de los asesinatos en Formosa) o Felipe Yapur (“un vecino dice que disparó la Metropolitana”).

6- Echar a rodar rápidamente la teoría conspirativa, siempre hay alguien más pior que los propios asesinos y responsables: Duhalde es peor que Moyano, el tucumano Bussi es peor que Insfrán, Macri es peor que Aníbal Fernandez (bueno, no importa, dígalo así por ahora, después vemos…). En última instancia, apele a la presencia de “infiltrados”. Pueden ser de Quebracho, FARC, Narcotraficantes o Servicios, o todo junto. Siempre sirve y alguno seguro lo reproduce en su blog. Todos ellos, por supuesto, buscan un hecho destituyente para derrocar a Cristina. Recuerde, éstos atacan al PO, a los tobas o a los villeros, por ser funcionales a la derecha (¿?).

7- Hablar de “incidentes” o “hechos desgraciados”, pero no de “represión”. Decir “muertes” pero no “asesinatos” y mucho menos “crímenes”. Tener a mano un comunicado de La Cámpora que hable de “repudiar la violencia” y de la “solidaridad con los familiares”, mientras reafirma el aval al gobierno nacional y su decisión de “no reprimir la protesta social” (sí, no importa, repítalo así nomás).

8- Identifique a los familiares de las víctimas más proclives a ser convocados por el gobierno y para que Cristina pueda recibirlos. Prometerles “justicia”, “comisión investigadora”, “últimas consecuencias”… Con el tiempo, ofrecerles una fundación que lleve el nombre de las víctimas.

9- Si se va a hablar del jefe de las fuerzas represivas del Estado Nacional y hombre fuerte del gobierno, Aníbal Fernández, cierre filas contra los que hablan de su pasado duhaldista y su responsabilidad en los crímenes de Kosteki y Santillán. En cambio destaque que es amigo de los blogueros K, que usa remeras copadas contra Clarín y va a los recitales del Indio Solari. Prohibido hablar de los hechos recientes de la Federal como el asesinato del chico Rubén Carballo en un recital, o de la zona liberada en Barracas para el asesinato de Mariano Ferreyra. La impunidad en esos casos es porque se investigó y no se encontró nada, no porque hay encubrimiento y aval político de parte del Ministro y el gobierno. El que dice eso, ya saben a quién le hace el juego…

10 -Por último, busque declaraciones de Estala Carlotto y Hebe de Bonafini y organice un buen festival por los Derechos Humanos. Si es posible en Plaza de Mayo. Mejor con artistas latinoamericanos. Importante: llevar banderas del Pañuelo Blanco.

domingo, 5 de diciembre de 2010

La micro-ética

Esta sociedad del espectáculo nos impele a que nuestra atención y nuestro juicio se dirija a aquello que nosotros hemos creado de manera alienante y ahora se nos presenta como algo extraño y autónomo, como si se hubiera creado a sí mismo.

Así pasa, por ejemplo, con los casos de corrupción en el ámbito político, morbosamente reproducidos por los mass media. Se nos insta a que nos escandalicemos porque tal político recibió un sobre por votar tal ley favorable a determinado grupo de intereses. Esto tiene el doble efecto de que opinemos sobre la parte y no sobre el todo (el régimen político en el cual la corrupción es inherente no por la calidad moral de sus integrantes, sino por su misma estructura, que sirve a un sistema social donde una minoría explota a la mayoría), y que tengamos la mediocre satisfacción de erigirnos en jueces y verdugos de los corruptos expuestos por la cámara mediática, en vez de dirigir la mirada a otra parte: a nosotros mismos.

Obviamente, se puede hacer muchísimo más mal a la sociedad desde una posición de poder que desde la posición de persona común. Sólo a un nivel muy abstracto puede compararse la corrupción del funcionario y la coima a un policía para que no nos cobre una multa. La macro-corrupción y la micro-corrupción no pueden juzgarse de la misma manera, desde la super-ética kantiana del imperativo categórico. Pero eso no es excusa para ignorar la micro-corrupción y para no trabajar por una micro-ética, la ética de la vida cotidiana. Una ética para personas reales, de carne y hueso, con sus limitaciones y sus defectos.

Este artículo trata esa cuestión:

Micro ética o la modificación consciente de la vida cotidiana