lunes, 18 de junio de 2012

Periodismo e ideología

Por José Casas

Cuando se habla de ideología en comunicación social, un tema central es definir cuál es el concepto a partir del cual se entiende la información. En el caso de aquellos que sostienen que ésta es una mercancía, no caben dudas de que su adhesión ideológica esté relacionada con los tipos de pensamiento que promueven, por ejemplo, la hegemonía del mercado como mecanismo de resolución de las problemáticas sociales. En el lado opuesto, quienes defendemos la idea de que la información es un bien social sabemos que ello implica un compromiso de construcción y difusión democrático de la misma, donde lo monetario no determinará la agenda que guiará nuestra actividad periodística.
Ahora bien, en una de sus últimas ediciones el semanario Bamba ha puesto en tapa un debate sobre el periodismo local, bajo el siguiente título: “Día del Periodista: Informar y/o vender”. Hace tiempo que sabemos que hay varios comunicadores de nuestra ciudad que han hecho toda una carrera en base al segundo de los postulados, aunque –por lo menos de mi parte- nunca los había escuchado confesarlo tan crudamente…
Hasta hoy.
El conductor Ricardo Bissio, entrevistado por El Bamba, expresó que los candidatos a intendente en las últimas elecciones llevadas a cabo el año pasado tuvieron la posibilidad de hacer escuchar sus propuestas en su programa, siempre y cuando hubiesen llegado a un arreglo comercial con él: «Todos tienen compromisos directos o indirectos. En las campañas fueron todos a mi programa menos Curvino porque no llegamos a un arreglo comercial.” (ver: http://www.elbamba.com/secciones/interes-general/dia-del-periodista-informar-yo-vender/). Lo más curioso del caso, es que siguió diciendo: “La gente sabe que no tengo preferencia por ningún partido, trato de ser imparcial.” De esta manera, la imparcialidad bissiana entra en el difuso límite que trata de imponer el mercado que él mismo cree dominar, donde lo imparcial está dado entre quiénes sí ponen el dinero para ser escuchados. Y es aquí donde justamente entra a jugar lo velado de su parcialidad, pues al definir que el dinero fija el derecho de quienes quieren que se conozcan sus propuestas, es claramente parcial en cuanto le quita la posibilidad a aquél que no puede o no quiere llegar a un acuerdo semejante.
Pero eso no es todo. Antes de haber respondido con estas frases, había anticipado “mantenerse aislado de ideologías y «decir lo que quiere»”. Como lo hemos expuesto anteriormente, su accionar forma parte de una concepción ideológica que, por no ser explicitada, no quiere decir que no esté presente e incorporizada. En ese campo, su lógica mercantil de la información le permite creer que dice lo que quiere decir, porque es él y no el auspiciante el que impone las reglas de la relación comercial y periodística. Por ende, lo que trata de hacer aparentar como imparcialidad no es otra cosa que un acto de claro posicionamiento, donde fija parcialmente y de acuerdo a sus intereses qué, cómo, cuándo se va a decir lo que él quiere que se diga o se haga escuchar.

¿Quién domina a quién?
El pensamiento de Bissio nos ayuda a entrar a uno de los principales problemas que enfrentan los comunicadores locales: la independencia a la hora de fijar contenidos con respecto a los auspiciantes privados y públicos. En sintonía con Bissio, Santiago Solans, de El Diario, hace referencia a que su medio ha logrado “cierta independencia económica que permite articular, ampliar el esquema donde se juega […].” También en ese sentido parece expresarse Jorge Perea, conductor y productor de VCP Hoy, al afirmar que hay casos en que se decide que el contenido esté determinado por negocio o por la pauta pública, pero que no es su caso. En todos estos casos, los entrevistados dejan entrever que la precariedad de muchos emprendimientos hace que los mismos estén expuestos por la pauta publicitaria a condicionar los contenidos que dan a conocer, mientras que ellos, debido al éxito comercial que tienen, disfrutan de esa supuesta independencia económica que los libra de ciertas influencias de políticos o empresarios. Es decir, repiten el mismo concepto de Bissio: el éxito comercial los pone a resguardo de cualquier influencia económica o política, siendo la mejor garantía de su libertad para expresarse como quieran.
Más allá de todos los debates que pudiesen surgir de estas definiciones, hay algo que no retrotrae al título que impulsa el informe de El Bamba: al lograr la independencia económica, estos medios ¿informan o venden? Como dije al principio, el primer postulado hace referencia al compromiso social con la información; en el segundo, prima ésta como una mercancía a ser comercializada. En el caso de Bissio, sus palabras lo llevan a confesar que lo monetario fija su agenda informativa. En los otros surge la pregunta cuando accedemos a sus medios y observamos “notas chivos” donde, por ejemplo, nos muestran una entrevista a algún arquitecto de un futuro edificio al que la mayoría nunca vamos a tener la posibilidad de adquirir lo que ofrecen. En este contexto, es que nos preguntamos: ¿cuál es la importancia social de lo que se nos muestra a través de este tipo de noticias? Por supuesto, ninguna para la mayoría, pues el verdadero interés radica en la venta de esa información, porque en gran parte de lo que se trata es de conseguir del beneficiado por su difusión pública un futuro acuerdo publicitario. Mecanismo sutil, velado, invisibilizado de varias formas, pero que suele llegar en determinados casos a su más violenta expresión: la extorsión. ¿O cuántos comunicadores de la ciudad van a negar los ejemplos que conocen de medios que, para obtener una jugosa pauta publicitaria del municipio, indagan, escarban, manipulan y difaman a los funcionarios de turno (lo que la jerga periodística llama “pegar”) para negociar en las mejores condiciones posibles? Una vez logrado el objetivo, las tapas y editoriales cambian el eje y el tenor de sus miradas, volviéndose las mismas más contemplativas y concordantes con la acción gubernamental. Y, paradójicamente, es esto lo que nos quieren vender como la independencia que tienen a la hora de escribir y opinar. ¡Claro, si ya el consenso quedó establecido a través del mecanismo publicitario! Una vez que se paga, todo discurre por la aparente ilusión de que lo que decimos es lo que se nos antoja, mientras la autocoacción termina de hacer el resto. Para ellos, pues, la realidad que construyen –pero que muchos de ellos niegan que lo hacen, pues nos quieren hacer creer que “reflejan” una realidad única e inmutable- pasará por la buena acción del gobierno, lo beneficioso del nuevo edificio de veinte pisos a estrenar, las carteleras de teatros que vendrán en el verano, lo importante que son los proyectos de nuestros concejales, los detalles de algunos comicios vecinales que no salieron del todo bien, etc., etc. Lo malo, eso sí, provendrá de quienes se hayan atrevido a no darles ningún aporte financiero: ese funcionario que no los recibe, esa institución que no acepta pauta publicitaria, o ese político con el que nunca se puede acordar nada.

La falsa máscara del periodismo independiente
Pero así como el periodismo que vende información lejos está de actuar con independencia de criterios, también lo estamos quienes adscribimos al compromiso social con la información. Justamente, porque definimos a dónde vamos (la construcción de una sociedad justa para todos), es que no escondemos qué intereses nos mueven. El dinero, necesario para el sostenimiento de cualquier emprendimiento de este tipo, sólo sirve para eso: es un medio, pero nunca el fin último de lo que hacemos. Porque, en definitiva, lo que no existe es la independencia de criterios, sino la adhesión a cierto postulado ideológico, al cual adherimos de manera consciente o inconsciente. El hecho de que determinado medio puede ajustar su opinión o selección de contenidos a alguna/s pauta/s publicitaria/s no lo hace menos dependiente que otros que se golpean el pecho para, según ellos, decir lo que se les antoja. Todos, de un lado o del otro, estamos condicionados en lo que pensamos, decimos y/o hacemos, a través de múltiples y complejos mecanismos que operan de forma imperceptible, ayudándonos a construir una madeja de significados que nos permiten interpretar los hechos de la manera que más nos conviene –aún a costa de mentirnos hasta nosotros mismos- a fin de mantener un determinado estatus o posicionamiento dentro del campo periodístico.
En el caso de quienes venden información, sus principales adalides nos quieren hacer creer que por ser su objetivo último lo económico son independientes de lo político. Sin embargo, cuando construyen la información, seleccionan lo que se les antoja difundir, y opinan de todo lo que quieren opinar, no están haciendo otra cosa que política, porque detrás de todo eso hay una forma de ver, entender y practicar la vida. Y eso, precisamente, se llama ideología, la matriz de la política misma. ¿O van a decir que una mesa de café, en un medio autodenominado independiente, no es un hecho político, cuando opina e influye en la construcción de una determinada opinión pública?
Ya es hora de dejar atrás ese viejo y nefasto concepto del periodismo independiente, que aparece una y otra vez en forma subrepticia en muchos debates y análisis acerca de los problemas que afectan a la profesión. De allí que el dilema no sea informar y vender, sino informar o vender. Porque el periodismo, como todo otro oficio, se basa en una finalidad social, que no por esto deja de tener en cuenta el aspecto económico; se puede ganar más o menos dinero, pero nunca dejar de ser lo que se es. Cuando algunos anteponen el dinero al mandato de la profesión, lo que nos quedan son mercenarios de su información, que antes que periodistas bien vale llamarlos propagandistas. Se trata, en resumen, de una cuestión ética, la misma que empuja a los médicos a hacer su juramento hipocrático, en donde ponen su capacidad al servicio del bien común antes que cualquier apetito egoísta. El control de la información no es una cuestión inocua; puede movilizar a grandes cantidades de ciudadanos tras un ideal, y con ello controlar la vida misma de quienes reciben ese flujo de datos, opiniones y análisis.
Hoy, más que nunca, no podemos seguir mirando a otro lado, evitando nuestras responsabilidades como comunicadores sociales. Podemos tener distintas visiones, distintitas ideologías, pero no podemos mostrarnos indiferentes a lo que pasa. El periodista es también un ciudadano, pero para hacerle nombre a ese título tiene que conjugar lo mejor del mismo: pensamiento crítico, honestidad, responsabilidad y cientificidad en los argumentos. Ser independiente no puede significar nunca ser apolítico, estar “afuera” de lo que pasa a su alrededor, porque, como decía Rodolfo Walsh, independiente es sólo un club de fútbol.

martes, 12 de junio de 2012

Las acciones de EPEC fomentan la discordia entre los vecinos de Punilla

Las respuestas que EPEC ha dado respecto a los cortes del servicio eléctrico que están ocurriendo en estos días en Tanti, en San Antonio de Arredondo, y en algunos barrios de Villa Carlos Paz (como Villa del Lago) parecen contextualizarse en una ofensiva de la empresa por desarticular y deslegitimar la lucha de los vecinos del sur de nuestra ciudad y neutralizar cualquier intención autónoma de nuestro Municipio que se interponga en sus planes. Los cortes de servicio suelen ser justificados con la frase “necesitamos habilitar la planta”, en relación a la subestación construida ilegalmente en el ejido de San Antonio, colindante con el barrio Sol y Río.
La estrategia parece ser generar animosidad entre vecinos y cercar políticamente al gobierno de Esteban Avilés. Esto último lo podemos deducir de las últimas declaraciones del Intendente de Tanti, Luis Azar, en diario “El Chelco” de esa localidad: “El problema de Tanti radica -dijo Azar- en que la empresa tiene planificado terminar una obra en San Antonio de Arredondo, donde nuestra localidad sería una de los principales beneficiarios, o sea va a dejar se ser perjudicada, por que nos van a dar luz a través de un tendido de red por Cabalango, haciendo un by pass con Villa Carlos Paz y Villa Santa Cruz del Lago. Pero el gobierno de Villa Carlos Paz no quiere que se haga, fundamentalmente por problemas ambientales” (www.diarioelchelco.com).
Aparentemente, EPEC está tratando de utilizar las legítimas demandas energéticas de los vecinos de Tanti para que el Municipio de esa localidad presione al Municipio de Villa Carlos Paz para que éste no ponga ningún obstáculo a los planes de la empresa.
Mientras tanto, el pueblo madura…
En el Congreso de la Nación ha tenido lugar este lunes 11 de junio una audiencia pública para el tratamiento de una ley sanitaria que legisle sobre contaminación electromagnética. Otros barrios en el país han tenido el mismo problema que Sol y Río: el establecimiento de una subestación reductora sin ningún tipo de consulta a la población circundante, violando la ley nacional del medio ambiente en su principio precautorio. A raíz de dicha audiencia pública se ha formado la Red de Pueblos Irradiados, que pretende coordinar nacionalmente los esfuerzos por dar a conocer la problemática de la contaminación electromagnética, negada por compañías eléctricas y funcionarios cómplices.
Este lunes 11 de Junio del 2012, en Córdoba Capital, ha empezado un histórico juicio contra fumigaciones con agrotóxicos. Este juicio es el resultado de 10 años de lucha de los vecinos del barrio Ituzaingó, sobre todo de las madres y niños de ese barrio que sufren el flagelo del cáncer. ¿Adivinen que? También tuvieron en contra a la inercia cultural y a corporaciones que, en complicidad con algunos medios, quisieron sepultar ese reclamo en una montaña de calumnias. Al igual que a las Madres de Plaza de Mayo, las Madres de Barrio Ituzaingó fueron llamadas “locas”. Hoy, gracias a su digna y constante lucha, las consecuencias del modelo sojero que asola a nuestra patria están en la mira pública.
Saquemos conclusiones
Así como las corporaciones sojeras negaron -y todavía niegan- que las fumigaciones tuvieran relación con las enfermedades del barrio Ituzaingó, EPEC en su momento negó que los transformadores con PCB contaminaran hasta que se demostró lo contrario y hoy instalan sus transformadores con la leyenda “libre de PCB”. Hasta el día de hoy, EPEC sigue negando que las ondas electromagnéticas contaminen, a pesar de que hay estudios científicos reconocidos a nivel mundial que relacionan las ondas electromagnéticas con enfermedades como la leucemia infantil, y a pesar que en otros países los niveles de radiación aceptados en zonas pobladas son mucho menores a los tolerados por la atrasada legislación argentina.
No esperemos a sufrir lo que ha sufrido el barrio Ituzaingó en Córdoba. Los directivos de EPEC están apostando a que actuemos de manera individualista e irracional. Decepcionémoslos. Informémonos críticamente e investiguemos por nuestra cuenta en vez de aceptar como dado lo que recibimos por los medios. No permitamos que las corporaciones como EPEC nos usen como peones contra otros vecinos. La solidaridad y la cooperación por intereses comunes son señales de inteligencia. Seamos inteligentes.

La hipocresía del puritanismo cordobés

Por José Casas


En estos últimos días se acrecentó el debate público acerca del Proyecto de Ley sobre Trata de Personas y Explotación Sexual presentado a la Legislatura por el gobierno de José Manuel De La Sota. Siendo éste un flagelo social que afecta a numerosas mujeres, es sin dudas saludable que las autoridades provinciales se aboquen a dar solución a este gravísimo problema, el cual ha cobrado notable actualidad en parte debido a la lucha emprendida por Mariel Trimarco, madre de Marita Verón, secuestrada y aún hoy desaparecida por causa de los responsables de una red de trata.
Pero lo que es una legítima iniciativa puede, sin embargo, llegar a tener en la práctica efectos que no sólo no logren avanzar en este propósito, sino que además –y esto es mucho más preocupante- es muy posible que se desencadene un agravamiento del problema que se pretende erradicar. Esta última consideración que hacemos parte luego de que se conociera uno de los objetivos de la metodología implementada, el cual tiende a penalizar los lugares donde se ejerce la prostitución: “[…] clausurar en todo el territorio provincial las whiskerías, cabarets, clubes nocturnos, boîtes, o establecimientos y/o locales de alterne y prohibir la instalación, funcionamiento, regenteo, sostenimiento, promoción, publicidad, administración y/o explotación bajo cualquier forma o modalidad, de manera ostensible o encubierta, de los establecimientos mencionados, en toda la provincia.”
Por lo que se puede observar, queda claro la intención del gobierno provincial de asociar el fomento de la trata de personas para fines de explotación sexual con la actividad que se ejerce en sitios que, más allá de sus denominaciones, promueven la oferta de sexo por dinero. Es decir, el proyecto de ley aprobado por la Unicameral no disocia trata de trabajo sexual, lo cual contribuye a criminalizar no sólo a quienes -más allá de cómo se los llame (proxenetas, madamas, etc.)- disponen de la integridad física de aquellos que, en mayor o menor medida, se hallan desprovistos de su libertad de elección y/o movimiento, sino también a quiénes ejercen libremente su elección de comerciar el uso de su cuerpo. De esta forma, al no quedar claro cuál es la relación directa existente entre una y otra cosa, nos permitimos sospechar que, en el fondo, son otras las cuestiones que alientan este tipo de medidas. En efecto, es posible comprobar una cierta avanzada moralista y represiva detrás de una justa causa, abonándose de esta manera un terreno sumamente fértil sobre el que pareciera se quiere construir, en base a la legitimidad de origen de la causa, un determinado consenso para tratar de imponer a la sociedad determinadas pautas, valores e instituciones culturales que deben normativizar y controlar las disposiciones que tomamos sobre nuestros cuerpos. En este sentido, se pretende penalizar una de las formas posibles en que cada individuo puede, siendo natural y jurídicamente dueño de su propio cuerpo, introducirse en los diferentes campos o ámbitos de la sociedad que le permitan obtener recursos a través de la comercialización de su capital más valioso: su estructura corporal.
Varios investigadores han analizado cómo diversos grupos sociales llevan a cabo distintas actividades relacionadas con la comercialización de sus cuerpos. Una de las investigaciones más reconocidas es la que llevó adelante el sociólogo Loïc Wacquant sobre el oficio del boxeador, donde explica de qué forma estos deportistas se insertan en este campo laboral disponiendo de su propio medio de producción –su cuerpo- para obtener los bienes económicos necesarios para su subsistencia -y la de su grupo familiar, si lo hubiere-. Asimismo, esta disposición del cuerpo como mecanismo de obtención de recursos se da en numerosos ámbitos de actividad más allá de lo deportivo; por ejemplo, el campo teatral conocido como “el teatro de revistas” suele emplear a numerosas mujeres, cuyo mayor capital es la constitución de un ideal de cuerpo femenino que, en la medida que logran sobredimensionar aquellas partes del mismo relacionados con el deseo sexual, ello les permite ir captando cada vez más los recursos que pone a disposición el “mundo del espectáculo”. Esto, por supuesto, logra en gran parte explicar el fenomenal negocio de las cirugías estéticas que afecta a esta actividad, las cuales deben entenderse como estrategias de acumulación de capital físico sobre el principal medio de producción que tienen aquellas mujeres que logran, una vez reconocidas como protagonistas de este campo, ser consideradas bajo el estatus de “vedettes”.
Pero, y como ya lo remarcara Emma Goldman -una de las mayores defensoras de los derechos femeninos-, hay formas más veladas –y socialmente aprobadas- de utilizar el cuerpo como medio de ascenso social. Lo estético en sí constituye un valioso capital como medio de acumulación económica, muchas veces más preciado que la capacidad profesional, la experiencia y/o determinados valores asociados a la responsabilidad, la honestidad y la solidaridad en la obtención de empleos, puestos jerárquicos y/o aprobación de recursos para diversos tipos de emprendimientos. En este punto, Goldman hacía referencia al matrimonio forjado por conveniencia, donde al estar ausente o relegado el lazo afectivo (amor) la decisión de la mujer –en una época donde los derechos femeninos se hallaban ampliamente relegados- estaba directamente relacionada con la posibilidad de alcanzar un determinado nivel de vida sometiendo su cuerpo a dicha institución. Mucho tiempo ha pasado y mucho por suerte se ha avanzado en los derechos de género, pero aún hoy sigue vigente –tanto para mujeres como para hombres- la posibilidad de ofrecer su capital físico como medio de alcanzar una calidad de vida imposible de acceder por diversas vías, sin que ello amerite la sanción social y, en ciertas situaciones, penal –como en el caso actual del gobierno provincial con respecto a la prostitución- de tales prácticas.
Entonces, es aquí donde nos preguntamos: ¿por qué se pretende criminalizar la actividad de quiénes, de forma libre y pública, deciden comercializar el uso de sus cuerpos sin ser forzada/o a ello? ¿Qué otras razones puede haber tras la clausura de aquellos lugares que visibilizan la oferta de sexo por dinero, y que justamente allí es donde mejor se puede ejercer el control sobre la actividad, defendiendo los derechos de quienes ejercen el oficio de la prostitución libremente y reprimiendo a aquellos que se apoderan de los cuerpos de quienes no optaron por esta actividad?

Intenciones últimas

Como vemos, el proyecto elaborado por el Ejecutivo provincial tiene como una de sus máximas aspiraciones la penalización de los lugares donde se materializa de forma visible el comercio sexual. En vista de ello y de los argumentos que se han expuesto, es que uno se pregunta: la criminalización de la prostitución visiblemente ejercida, ¿es un medio para combatir la trata, o bien la lucha contra la trata es un medio para combatir, como fin último, una forma de ejercer la prostitución? Y si así fuese, ¿qué objetivo político último tendría consigo este proyecto?
No hace falta ser un erudito en ninguna ciencia social para darse cuenta que hay numerosos casos en la historia de la humanidad en donde este tipo de sanción penal contra una actividad social relacionada con lo que una literatura puritana ha solido denominar como “vicios” del cuerpo, ha fomentado el agravamiento del problema que supuestamente se quería abolir. No hay que adentrarse tanto en el tiempo para recordar la famosa “ley seca” sancionada en Estados Unidos, que pretendió terminar con el flagelo del alcoholismo. Las consecuencias que tuvo esta medida abolicionista fue el desarrollo de una amplia red ilegal que funcionó gracias a la colaboración entre las mafias y la corrupción política y policial, la que además de no dar ningún tipo de solución al respecto, agravó el deterioro cultural de la sociedad estadounidense.
Pero no sólo hubo ley seca para el comercio del alcohol; también hubo leyes que muchos puritanos norteamericanos lograron aprobar para prohibir las casas de meretrices, en función de resguardar la “salud moral” de la población. También, en este caso, el remedio fue peor que la enfermedad, pues como señala Emma Goldman ello alentó el comercio ilegal y la trata de mujeres para su explotación sexual: “Las pupilas antes relativamente amparadas en los meretricios, por representar ellas cierto valor monetario, se encontraron en la calle como presas indefensas en las manos del policía groseramente codicioso. Desesperadas, necesitando que alguien las protegiera amándolas, les fue muy fácil caer en los brazos de los proxenetas, uno de los productos más genuinos de nuestra era comercial. De ahí que la modalidad social del proxenetismo no fue más que una excrecencia natural de las persecuciones de la policía, de las bárbaras puniciones y el intento siempre frustrado de suprimir la prostitución. Sería absurdo confundir esa faz moderna de los males sociales con esta última.”
Goldman, quien además debía luchar contra los prejuicios machistas que caracterizaban el movimiento libertario, expuso como poco/as las razones últimas de las elecciones que llevaban a cada mujer a optar por lucrar con su cuerpo. De acuerdo a sus argumentaciones, esto era parte del mismo proceso de explotación capitalista, que ofrecía a mujeres en situaciones de fuerte vulnerabilidad mayores dividendos a través de este tipo de actividad que la mísera remuneración que obtenían a través de largas y extenuantes jornadas de trabajo –siempre que se pudiese acceder al mismo-. Para miles y miles de trabajadoras estadounidenses, en una época donde la mujer era considerada como un ser inferior al hombre, su cuerpo terminaba siendo la mejor opción de supervivencia y de alcanzar un mejor nivel de vida. En estos casos, la suerte dependía de lo que más se apreciaba en ella, su capital físico-estético; por ello, las vías posibles de salida de la marginalidad y la precariedad e inseguridad laboral eran el matrimonio o la prostitución institucionalizada.
Esta argumentación, que entiende la práctica del meretricio como estrategia de supervivencia para muchas mujeres que se encuentran en contextos de pobreza estructural, sigue siendo tan actual como en esos tiempos, en medio de una sociedad que, pese al mejoramiento de los índices socioeconómicos en esta última década, sigue siendo en muchos aspectos marcadamente desigual, no sólo a nivel de ingresos, sino también de derechos de género. En este aspecto, y tal como lo demostró un estudio de la Fundación Ciudadanos 365 [ver La Jornada, edición domingo 26/II/2012], en Villa Carlos Paz, por ejemplo, todavía subsisten desigualdades en el acceso a bienes que van en contra de la población femenina: “La tasa de empleo entre los hombres concentra los mayores porcentajes (valores entre 90 por ciento y 95 por ciento) entre los 25 y 54 años, mientras que en las mujeres se los observa (valores cercanos al 70 por ciento) entre los 25 y 49 años.”
Sin embargo, esta relación entre pobreza y prostitución no ha sido tenida en cuenta por el gobierno. Como lo han denunciado las integrantes de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) en Córdoba, a través de este tipo de medidas el gobierno provincial desconoce a quienes practican la prostitución de forma libre como trabajadoras, en plenitud de ejercer sus derechos como tales. Tal como sostiene el politólogo Eduardo Avalle, “[…] es un sector que se organiza y reclama por sus derechos. Ha expuesto a la sociedad que la prostituta tiene hijos que alimentar, una casa que mantener, tiene horarios laborales, uniformes de trabajo, prácticas sanitarias, condiciones de salubridad, se educa, se forma y organiza como cualquier otro trabajador.”
Todas estas consideraciones, por desgracia, parecen estar ausente dentro de un proyecto que, siguiendo los parámetros que este gobierno ha establecido sobre cómo velar por la seguridad de los ciudadanos, tiende a hacer prevalecer lo represivo por encima de cualquier medida preventiva. De este modo, al no hacerse cargo de su ineficacia como agente promovedor del desarrollo social que impida la denigración que significa asumir este tipo de prácticas, el Estado opera el traslado de la responsabilidad por esta situación hacia la sociedad, utilizando una cuestión de alta sensibilidad popular (la trata) que, mediante hábiles estrategias propagandísticas que eluden un análisis profundo y crítico del tema, le posibiliten lograr el apoyo social necesario (acumulación de capital político) para seguir legitimando la continuidad de su proyecto de gobierno. En efecto, la prostitución, como la inseguridad y el narcotráfico, son flagelos sociales que según la gestión delasotista están lejos de su responsabilidad, por lo que sus causas son atribuibles a aquellos individuos que “optan” por la vía de la ilegalidad. De nuevo, y como ya lo expresáramos en un trabajo anterior, el argumento oficial se basa en el más puro individualismo metodológico, el mismo que se utiliza desde cualquier marco referencial ligado al neoliberalismo para dar explicar el éxito o fracaso en la inserción social de los individuos.
Y es aquí, precisamente, cuando acuden otras interpretaciones que ayudan a consolidar esta clase de posicionamiento político. Así como Claude Meillasoux demostró que en épocas de crisis económicas los Estados del primer mundo toleran –y, en muchos casos, fomentan- la acción de grupos de extrema derecha que exigen y llevan a cabo actos violentos contra los inmigrantes para que se vayan del país como método de control del desempleo y desviación de las causas reales de tal estado de situación (algo que se ve perfectamente hoy en Europa), en la Córdoba actual el recurso al puritanismo –y, con ello, el apoyo que se obtiene de los grupos que se identifican con este principio- que apela el gobierno como medio de combatir la trata parece ir en línea con un proyecto político que, tras las aparentes buenas intenciones, invisibiliza las inequidades de un orden socialmente injusto, terreno fértil desde el cual se fomenta este tipo de prácticas. Por ello, tendemos a creer que más que combatir la trata, lo que en verdad se pretende a través de este proyecto es ejercer un mayor control social sobre la población, lo cual fortalece el proceso que se viene verificando de una mayor injerencia del aparato represivo del Estado como mecanismo de resolución de los conflictos sociales. En este sentido, pues, trata y prostitución son la misma cara de una moneda que cae siempre del mismo lado.
En definitiva, esto quizás justifique lo que la historia misma una y otra vez nos ha mostrado: la segura derrota de quienes buscan remediar los problemas sociales enfrentando las consecuencias y no sus causas. Porque más que buscar la definitiva solución, la represión como respuesta política sigue demostrando no sólo la incapacidad de hacer cumplir los derechos que todo habitante tiene garantizado constitucionalmente, sino también la pervivencia de un proyecto político que no se cansa de castigar a quienes se hallan en los límites o decididamente afuera del sistema, despojándose de toda culpa al transferirle a ellos mismos la responsabilidad de los males sociales que lo afectan. De esta forma, el neoliberalismo cordobés sigue su marcha, bajo el manto populista de medidas descontextualizadas que logran un gran sustento político mediante el hábil recurso de eslóganes y campañas mediáticas de fuerte impacto emocional, cuyo fin último es nublar cualquier atisbo de reflexión crítica que cuestione la efectividad real de tales disposiciones.

Por una respuesta integral

La trata, repitámoslo una vez más, debe ser condenada y combatida; pero, cuando sabemos de antemano que las medidas que se proponen lejos van a estar de dar respuesta a esta demanda, es nuestra obligación no callar y alentar la toma de medidas de fondo que vayan a la raíz del problema. Como ya dijimos, el velo puritano que envuelve el cierre de los locales donde se lleva a cabo el comercio sexual muy lejos está de ser una medida efectiva para poner fin al tráfico sexual femenino; todo lo contrario, su aplicación va a empeorar la situación de muchas más mujeres, que se encontrarán sometidas a una práctica realizada al margen de la legalidad, fuera del control del Estado y hallándose en manos de las futuras redes mafiosas que controlen el comercio ilegal de la prostitución. Será entonces cuando el reino de la hipocresía se imponga una vez más, donde funcionarios y una ciudadanía cómplice se regocijen de creer que al no verse esos sitios de “perversión”, hayan logrado que tanto la prostitución como la trata se transformasen en un nefasto recuerdo. Mientras tanto, en los lugares más oscuros de esa parte de la sociedad que se niega a reconocer, el grito desesperado de las mujeres esclavizadas se perderá como nunca en el más doloroso espacio vacío, mil veces negado por un Estado que las condena y mil veces olvidado por una comunidad que prefiere creer en las promesas de un “mundo feliz” sin fantasmas que la atormenten.  


domingo, 27 de mayo de 2012

La teoría del derrame en el discurso municipal

“Considerando que es de vital importancia para el desarrollo y crecimiento turístico de nuestra Ciudad el mejoramiento de la oferta hotelera de alta calidad de servicios, resulta necesario implementar incentivos para la radicación de este tipo de iniciativas en el ejido del Municipio […] Ello supone además un relevante ingreso y movimiento de capitales por una parte, y por otra la correlativa generación de empleo (tanto en la construcción como en la prestación futura de servicios), con el consecuente impacto positivo que tales circunstancias producen en la economía local.”
Proyecto de Ordenanza Nº 179/2012, enviado desde el Ejecutivo Municipal (exenciones impositivas para hoteles de 4 y 5 estrellas)
¿Qué es la teoría del derrame?
"Concepto asumido por las teorías del crecimiento optimista de las décadas del ‘50 y ‘60, según la cual los frutos del crecimientos penetran en las capas más carenciadas a través de las fuerzas del mercado, en virtud de una mayor demanda de mano de obra y aumentos en la productividad y los salarios. Aún cuando los mercados fueran insuficientes para generar estos efectos, el crecimiento resultaba ser la base económica necesaria para que los gobiernos pudieran reducir la pobreza con medidas destinadas a corregir la distribución del ingreso implementando un sistema impositivo progresivo y de prestaciones sociales para los más carenciados" (HEMMER, 1995)

El uso de esta teoría en nuestro país
“La estrategia económica de la década del 90 estuvo enmarcada en la ‘teoría del derrame’, es decir, en la idea de que el crecimiento automáticamente fluiría desde la cima de la pirámide social hacia abajo, sin necesidad de una intervención estatal a favor de una mejor distribución del ingreso. Con una importante dosis de tragedia, la historia demostró que el crecimiento económico, aún obtenido, no se transforma automáticamente en desarrollo social” (DINATALE, 2004, p.26)
Con la teoría del derrame y el cuento liberal de "un Estado chico para un país grande", nos vendieron la necesidad de todas las privatizaciones y de las medidas de desprotección de la industria nacional y flexibilización laboral para atraer las inversiones.

Hoy existe un consenso bastante generalizado en que la década del 90 fue una segunda "década infame" en nuestra historia, que el fundamentalismo de mercado y la subordinación de nuestra economía a los organismos financieros internacionales nos hizo mucho daño. Sin embargo, el discurso de esa época aun no ha sido deconstruido. En Villa Carlos Paz, lo vemos campear casi sin ser desafiado en el ambiente político, y con pocas o ningunas críticas desde el ambiente periodístico local.
La falacia del derrame en Villa Carlos Paz
¿Acaso no es una realidad constatable a primera vista que los cuantiosos beneficios que unos pocos empresarios obtienen en temporada no logran "derramarse" a las familias trabajadoras de nuestra ciudad? Gran parte de nuestra población trabajadora está subocupada. La manutención de estas familias depende altamente de aprovechar su superexplotación en los pocos meses de temporada y sobrevivir con changas y trabajos precarios el resto del año. Si el efecto derrame fuera cierto eso se traduciría en la creación de empleo estable y digno en una proporción razonable a las ganancias de los empresarios. Pero sabemos que esto no sucede. Para que haya derrame el recipiente debe llenarse, y para llenarse debe tener fondo: los empresarios siempre quieren más ganancia, pagar menos en impuestos, en servicios, en salarios, en prestaciones laborales. ¿Y qué control efectivo hay sobre el destino de sus ganancias?
La teoría del derrame es una falacia de cabo a rabo. El argumento de que exenciones impositivas al sector hotelero va a resultar en beneficios a las familias trabajadoras es una ingenuidad, sino una mentira. ¿Por qué, entonces, se mantiene este discurso falaz en nuestra clase política? Hay dos factores: su vinculación a los sectores económicos y su falta de formación ideológica. Ambos factores hacen que el sentido común de esta clase política sea permeable a la ideología de los sectores económicos dominantes. ¿Y por qué nuestra clase política puede mantener este discurso con tanta comodidad? Porque los principales encargados de interpelarla (los medios de comunicación locales, los analistas políticos y sociales, las instituciones culturales, los sindicatos, entre otros) suscriben consciente o inconscientemente a ese discurso o no tienen interés en cuestionarlo.
Conclusión
Villa Carlos Paz necesita una renovación en su clase política, tanto en ideas como en su origen social. Necesitamos representantes y funcionarios que sepan por experiencia, o al menos puedan ponerse en los zapatos, de las familias trabajadoras precarizadas.
Esto significa algo más que un mero cambio de gobierno, significa un profundo cambio cultural. Es la participación ciudadana consciente la que fuerza los procesos de transformación en la clase política, pues la vinculación de ésta a los sectores económicos dominantes y la propia inercia del micro-mundo partidario la vuelven reacia a los cambios profundos.
Desde Carlos Paz Despierta hacemos un llamado a todos aquellos ciudadanos que no compartan la concepción de desarrollo y del rol del Estado que ha venido primando en las últimas décadas, a que hagan escuchar su voz desde los diversos medios a su disponibilidad. Ha llegado la hora de reactivar la discusión amplia de qué ciudad queremos.
Carlos Paz Despierta

martes, 27 de marzo de 2012

Sobre el Foro abierto del viernes sobre tema torres


[Escrito x Danilo Castelli]

Hace unos meses, ante el aluvión de torres en altura aprobadas sobre la hora por la gestión municipal anterior, el Concejo de Representantes de Villa Carlos Paz aprobó una ordenanza donde se suspende por seis meses la autorización de nuevas torres en altura (más de 3 pisos) en la zona céntrica. La intención era dar a la comunidad carlospacense un espacio de reflexión sobre el desarrollo de nuestra ciudad. El viernes pasado (23/3) el Consejo de Planificación Urbano Ambiental convocó a un foro abierto a la comunidad para discutir si se volvían a permitir las torres o no.

La participación fue muy importante, el Auditorio Municipal se llenó. Mi balance es que el foro del viernes fue una victoria de los vecinos y de la juventud de Carlos Paz contra un sector minoritario que nos quiere hacer creer que el progreso pasa por las moles de cemento y por parecernos a cualquier ciudad globalizada.

Como dije entonces, el argumento del "progreso" (progreso para quien, para qué, y hacia donde?) es parte de una visión del mundo propia de siglos pasados, que nos ha llevado a los seres humanos a la actual crisis social y ambiental que estamos padeciendo. Tenemos que dar pasos en dirección a undesarrollo sustentable de nuestra civilización, y esto requiere dos cosas: que tengamos un sentido de la comunidad (que algunos sectores que sólo buscan rédito inmediato para ellos mismos no tienen), y que seamos conscientes del impacto ambiental que tienen las actividades humanas (para minimizar el impacto negativo y maximizar el impacto positivo).

La falacia de que los vecinos queremos parar el crecimiento fue implacablemente expuesta y desmentida en la reunión. Todas las torres aprobadas se construirán, todas las otras construcciones seguirán con normalidad, Carlos Paz seguirá creciendo y por lo tanto la construcción seguirá. Además, desde las concesionarias de gas, agua y electricidad se dejó claro que no existe la infraestructura para sustentar el crecimiento sin control de los últimos años. No les importa vender inmuebles que no van a tener servicios? O pretenden que las torres obtengan los servicios a expensas de los barrios???

Nos quisieron enfrentar contra los trabajadores de la construcción y fracasaron miserablemente. La gran mayoría de los habitantes de Carlos Paz somos trabajadores, y además quienes viven en torres también caminan por las calles.

Lo que pasa es que algunos sectores que ahora se autodenominan "desarrollistas", acostumbrados por muchos años a hacer lo que quieren (incluso violando el Código de Edificación vigente), ahora chillan como descosidos porque el Estado ha puesto una tímida regulación: no más torres en altura en el área céntrica. Pero estos nenes caprichosos, a los que únicamente les interesa la PLATA, patalean igual. Nunca tienen suficiente. Toda regulación del Estado es vista como un atentado contra los derechos individuales. Nos siguen queriendo vender el buzón de la teoría del derrame, como si estuviéramos en los 90.

Y los arquitectos cabeza cuadrada que dicen "o las torres en altura o los edificios de 3 pisos que ocupan todo el suelo" les hacen el juego a estos sectores. No saben que hay algo llamado CREATIVIDAD? Acaso no se puede construir planta baja y 3 pisos sin ocupar todo el suelo ni bloquear la vista al peatón? A un joven que hizo esa pregunta no se le supo responder con un claro sí o no! Mentalidad binaria: o las torres en altura o los edificios de tres pisos que ocupan todo el suelo. Esa no es una respuesta de un ser humano, sino de una máquina! Si las actuales normativas no permiten una solución creativa, entonces a cambiarlas, no seamos burócratas!

Otra cosa que a mi entender quedó clara es la necesidad de reformar el Consejo de Planificación Urbano Ambiental. La gran mayoría de las instituciones que lo integran pertenecen al sector urbanista, solo hay una ONG ambiental (ADARSA), y no hay NI UNA de las concesionarias de servicios. Las instituciones que opinaron a favor de las torres sólo tuvieron en cuenta lo arquitectónico, ignorando algo tan básico como son los servicios. Si bien es cierto que operativamente no es conveniente que haya 30 instituciones dentro de un consejo asesor, un Consejo de Planificación Urbano AMBIENTAL no puede tener una mirada tan sesgada. La ordenanza que reglamenta al CPUA deberá ser reformada.

Si en esta ocasión el debate se redujo a torres sí o torres no es porque hemos llegado a un momento de crisis producto de una carencia total de planificación urbana. Ya no podemos postergar más la solución a este problema. Este año toda la comunidad debe participar en la discusión del nuevo Código de Edificación y Desarrollo Urbano Ambiental propuesto por la Carta Orgánica. Si ese Código sale del consenso de un proceso participativo, podremos evitar conflictos como éste en el futuro, pero para eso algunos sectores deben dejar de ser egoístas y empezar a pensar en la herencia que le dejarán a sus propios nietos, que no solo será un capital, sino el ambiente. Como dijo un asistente al Foro, cuando se abra la canilla tiene que salir agua y no un billete.

En resumen, los vecinos expusimos nuestros argumentos para la negativa a nuevas torres desde muchísimas miradas: las torres no responden a la demanda habitacional, son fruto de la especulación inmobiliaria (solo para alquilar en temporada, el resto del año se nota desde la calle que están vacías), no existe la infraestructura necesaria para sostenerlas, y atentan contra la identidad serrana de nuestra ciudad, que es un importante capital turístico. Del lado de los que estaban a favor de las torres no hubo NI UN argumento basado en el bien común, siempre quisieron hacer pasar sus intereses particulares por los intereses generales, pero no lo lograron. Hay cada vez más vecinos conscientes y de pie.

viernes, 28 de octubre de 2011

¿Cuál identidad carlospacense?

Recientemente ha entrado en escena en los medios locales el tema de la identidad carlospacense. Queremos dar comienzo a un debate sobre este tema empezando por preguntarnos, ¿cuál identidad carlospacense?


Las dos –o las tres- Villas Carlos Paz

Desde los tiempos del estanciero Carlos N. Paz que existen dos villas. La primera, donde vivía Don Paz, su familia, y sus amigos de la élite cordobesa. La segunda, donde vivía la peonada.

Décadas después, cuando se fue consolidando el proceso de urbanización, muchos espacios de sociabilización, como peñas, clubes, instituciones culturales, etc., no facilitaban el acceso a las mismas de individuos que pertenecieran a los sectores populares. Por ejemplo, los más memoriosos recuerdan que había peñas o salones bailables para los sectores populares, mientras otros eran reservados para las clases pudientes de la villa.

Hoy esta división sigue existiendo. En el centro y los barrios residenciales, vive la clase media acomodada. En Colinas y otros barrios, la gente trabajadora humilde. Esta segregación espacial tiene consecuencias económicas y sociales: desigual distribución de los tendidos y la calidad de los servicios públicos, de la red de transporte, de la oferta comercial y cultural, y de la seguridad urbana. También tiene consecuencias políticas, pues la concentración de pobres en una zona facilita las prácticas de clientelismo por parte del poder político y de algunos de los que aspiran a él. También tiene consecuencias que afectan de manera perversa a nuestra juventud: la división cultural y espacial entre “los chetos” y “los negros”.

Pero no sólo los pobres y obreros son discriminados. También lo son barrios residenciales periféricos como Sol y Río, relegados por su lejanía del centro (a la hora de hacer un trámite en la municipalidad o en algún banco, esto cuenta). Podemos hablar también de los vecinos de la Av. Cárcano, cuya vida no parece valer más que la velocidad con la que puedan circular los autos. O la total apatía del municipio al permitir la construcción de una subestación de EPEC al lado del Polideportivo que inauguró el año pasado (donde los niños, cuyos cuerpos son más sensibles a la contaminación electromagnética, jugarán y entrenarán).

¿Podemos hablar de una única identidad carlospacense cuando muchos carlospacenses han tenido y siguen teniendo menos derecho a la ciudad que otros?

¿Qué es lo que hay que preservar?

Este sentimiento de una aparente e indiscutida identidad carlospacense a la que habría que supuestamente preservar del crecimiento urbano está fundado no sólo en la invisibilización de las otras Carlos Paz que existen, sino en el desconocimiento de la misma historia de esta comuna. La ciudad de Carlos Paz nunca creció tanto como en las décadas de los 50 y 60. En ese entonces, ¿hubo alguna reacción contra la inmigración y el crecimiento que implicó? Al contrario: el capital económico, social y cultural aportado por estas inmigraciones es el que ha creado la Villa Carlos Paz a la que algunos se aferran en el recuerdo. Gran parte del patrimonio cultural que hacemos nuestro se lo debemos a estas corrientes poblacionales venidas de afuera, y es por eso que decimos que la nuestra es una ciudad de inmigrantes. Si nos fijamos en nuestra historia encontraremos muchísimos personajes y familias “no NyC” que hicieron mucho por la comunidad: Antonio Font, Eugenio Conde, Bernardo D’Elía, Ezio Carena, Esteban Callegari, Jorge Furt, Juan García, Enrique Zárate, e inclusive, la propia Margarita Avanzato de Paz, entre tantísimos otros.

Además, cuando hablamos de los que aportaron al patrimonio cultural de Carlos Paz no solo debemos referirnos a empresarios, profesionales, y funcionarios gubernamentales. También debemos incluir a los empleados que atienden los hoteles, comercios y restaurantes, los albañiles que con sus manos ponen los ladrillos, y los ciudadanos que pagan los impuestos con las que se costean las obras. Sean o no “NYC”. Si seguimos construyendo un relato histórico centrado en unos pocos, en los estratos más altos de la sociedad, continuaremos proyectando una identidad sesgada y amputada, que sólo servirá para seguir legitimando un orden social injusto y de escaso valor democrático.

Reconocemos que la nostalgia por el Carlos Paz de hace unas décadas tiene una razón de ser. Pero el origen de muchas de las dificultades que tenemos como ciudad no ha sido la magnitud del crecimiento en sí, sino su carácter incontrolado e inarmónico, producto de los loteos indiscriminados, las construcciones erigidas al margen del código de edificación, el consumo desmedido e irresponsable de varios de los habitantes, y una clase dirigente que casi siempre ha priorizado en el gasto público a las obras donde pudiera cortar cinta antes que a la satisfacción de las demandas sociales. Los problemas de nuestra ciudad no sólo tienen que ver con el impacto de los edificios en nuestro paisaje y la cantidad de gente, sino también con la pobreza y marginación, la precariedad laboral, la falta de viviendas, la sequía de nuestros ríos y lago y su contaminación, la obra de infraestructura pendiente o mal realizada, etc.

La historia no va para atrás ni se queda en el freezer, siempre avanza. Lo que podemos decidir es hacia dónde y de qué manera avanzamos. Podemos elegir ser “Nacidos y Criados” sin ser “Nostálgicos y Conservadores”. Podemos elegir entre crecimiento y desarrollo.

La identidad es una construcción permanente y colectiva

Entre los integrantes de Carlos Paz Despierta habemos “nacidos y criados” y “venidos y quedados”. Reconocemos que vivimos en un país indo-afro-latinoamericano y que por lo tanto nuestra realidad es multicultural. Reconocemos el derecho a la identidad como uno de los derechos humanos más importantes, porque nos permite situarnos en un sustrato social y cultural que le da sentido a nuestras acciones y nos permite emprender nuestras aspiraciones más sentidas.

Creemos que la definición por la identidad de una comunidad no puede ser dictaminada por unos pocos. Si así fuese, se trataría de una actitud autoritaria, o cuanto menos egocéntrica. Lo identitario, al ser una cuestión de todos, debe significarse teniendo en cuenta todas las voces y opiniones. Es por ello que abogamos por abrir un rico y prolífico debate acerca de cómo y quiénes deben protagonizar esta construcción, la cual creemos tiene que darse de una forma auténticamente plural y democrática.

Si trabajamos como ciudadanos comprometidos para lograr el derecho a la ciudad para todos, entonces podemos construir una identidad no excluyente, a partir de la cual nos sintamos parte de una verdadera común-unión, y ya no tendremos necesidad de añorar tiempos mejores, porque los estaremos creando.

viernes, 15 de julio de 2011

Los candidatos a gobernador de Córdoba y el medio ambiente


[por Danilo Castelli]

Finalmente leí todas las propuestas sobre medio ambiente de los candidatos a gobernador de Córdoba.

En las elecciones nos vemos obligados a optar por una de las propuestas presentadas. Pero fuera de la urna, tenemos la opción –si tenemos la inteligencia y el tiempo para ello- de tomar lo mejor de cada propuesta y armar una síntesis superadora. Eso es lo que intento hacer aquí.

De la mejor a la peor:

La propuesta del Frente de Izquierda de los Trabajadores es la que mejor explica cuales son los intereses que se benefician con el actual desastre ambiental, pero sus propuestas de cómo combatirlo, si bien son las que solucionan el problema de raíz (control de los trabajadores y los usuarios en las instituciones estratégicas para el desarrollo provincial), son inaplicables en este contexto de inconsciencia, pesimismo y apatía. Son medidas revolucionarias en un contexto que es menos que reformista.

La propuesta dela Coalición Cívica-ARI me sorprendio de muy buena manera. Tienen la posición correcta en todos los items y además de proponer la intervención del Estado abren el juego a la participación ciudadana. Pero a diferencia del programa anterior no hablan de control, y parecen creer que todo se resuelve con una legislación correcta y diálogo entre el saqueador y el saqueado. No hay ni una mención de los intereses contra el desarrollo sustentable y cómo se los neutralizaría.

Se ve que la gente del Frente Cívico hizo la tarea en cuanto a preparar un discurso verde, pero no dice nada de la participación ciudadana y de ONGs en las políticas ambientales.Además, también parecen pensar que la cosa se soluciona creando más Comisiones gubernamentales. Por último, tener en cuenta que a esa fuerza pertenecen legisladores como Rodrigo Serna que votaron a favor de la ley de desmonte de Cartez, la Sociedad Rural, y la Cámara Minera, lo cual no es un muy buen antecedente.

La propuesta de la UCR es directamente vomitiva. Su lenguaje tecno-burocrático ya anticipa a las claras cual es su pensamiento positivo sobre la política ambiental: seguir con el actual modelo de desarrollo pero despilfarrando menos recursos naturales (tenidos en cuenta como recursos para el agro). La parte donde dice que hay controversia sobre los plaguicidas y sobre la ley de bosques. Qué se puede esperar de una fuerza política cuyo candidato es un amigo de los milicos.

La propuesta de Unión Por Córdoba debe ser tan pedorra –o poco creíble- ¡que ni siquiera estaba!

Concluyendo:

El texto del FIT es el único que está a la altura de las circunstancias en cuanto a análisis crítico de la situación y de los intereses a favor y en contra del desarrollo sustentable, y la necesidad de que la población se movilice en defensa de sus intereses y que incluso tenga un papel de control sobre el desarrollo socio-económico. El equivalente a controlar esfínteres en política es saber ver la relación entre el poder político y el poder económico.

El texto del ARI tiene la perspectiva institucional más deseable si todo lo que hiciera falta fueran buenas leyes y que hubierabuena gente en el gobierno.

El texto del Frente Cívico tiene una perspectiva de gestión más realista (quizás demasiado).

El texto de la UCR sólo sirve para conocer el pensamiento del enemigo.

En cuanto a legisladores, no tengo duda que voy por el FIT con Liliana Olivero.

En cuanto a gobernador, sigo vacilando entre votar a Juez por táctica o al FIT por principio. Me da reticencia votar a Juez porque por ahí se caga en lo prometido, pero si ganan De la Sota o Agua ya sabemos qué van a hacer. Si supiera a quién pondría Juez en Medio Ambiente y en Recursos Hídricos podría decidir mejor. ¿Alguien sabe?