lunes, 15 de octubre de 2012

Mandamientos neo-machistas

x Danilo Castelli


1. Declare su apoyo (o más bien, que usted no se opone) a la igualdad entre varones y mujeres pero, en la práctica, haga poco y nada contra las situaciones de desigualdad que persisten.

2. Crea que para liberarse del condicionamiento machista que nos afecta desde la crianza, la relación con los pares, y la cultura... basta con declarar no ser machista.

3. Proteste su "igualismo" dando ejemplos de cómo "ayuda" con las tareas domésticas, cómo no golpea ni viola ni acosa mujeres, o cómo ha sufrido violencia de parte de mujeres y sin embargo no las condena en bloque.

4. Niegue cualquier tipo de relación entre los estereotipos de género y la violencia machista: no tienen nada, nada, pero NADA que ver, y quien dice que sí, es porque lo mueve el resentimiento.

5. No se ocupe de conocer nada de feminismo y luchas de género aparte de prejuicios y lugares comunes (feminismo = machismo al revés, feministas = lesbianas histéricas malcogidas). Esto incluye desconfiar de quienes nos señalen la necesidad de informarnos para opinar seriamente sobre el tema y tildar de "feminazis" a las feministas con una actitud demasiado militante para nuestro gusto.

6. Niéguese a ver la cuestión de género como problemática social, porque ya está en su mayor parte resuelta (derecho a votar y a manejar un auto) y lo que queda son casos personales o excepcionales. Un ejemplo: resista la figura de "femicidio" y aférrese a la de "crímenes pasionales". NOTA: Ante la cuestión de la violación, "empareje los tantos" con los casos donde el victimario es mujer e insinúe -con carpa, las feminazis están alerta- que ciertas actitudes femeninas promueven el abuso sexual.

7. Cambie el esencialismo negativo por esencialismo positivo. Las mujeres siguen siendo todas iguales, pero en vez de brujas son ángeles. El anverso de este mandamiento es reaccionar con mucha sensibilidad hacia la unicidad de cada individuo si la generalización va para el lado de los varones.

8. Nuestra versión de la no discriminación es declarar "todos somos humanos". Por lo tanto, no apoye medidas especiales que compensen el efecto de la discriminación, simplemente actúe como si ésta no existiera.

9. Reaccione con hostilidad o hartazgo al cuestionamiento radical de los roles tradicionales asignados tanto a mujeres como a varones. La igualdad de derechos ya es suficiente, que pretendan cobrar igual remuneración por igual trabajo vaya y pase, pero más que eso ya es extralimitarse. NOTA: Recuerde que usted está del lado normal; explote ese privilegio de manera elegante recurriendo al ridículo más que a la represión.

10. El patriarcado no existe, solo existen casos de machismo. La única injusticia sistemática que existe es la de los políticos corruptos que nos roban la plata (si usted es de derecha) o la del imperialismo y la burguesía (si usted es de izquierda). NOTA: Especialmente si usted es de izquierda, esfuércese por demostrar como las luchas de género y el feminismo tienen un efecto divisionista en la "verdadera lucha", y de cómo todo lo que piden las feministas solo será posible "después de la revolución".

viernes, 14 de septiembre de 2012

Convocatoria vecinal-ambiental el lunes 17

x Vecinos y ambientalistas autoconvocados

En el marco de la manifestación mundial contra la multinacional Monsanto, vecinos autoconvocados de Villa Carlos Paz participaremos el lunes 17 a las 19 horas de una concentración en la plaza del monumento a Malvinas en nuestra ciudad (Av. San Martín al lado de la Municipalidad).

Aprovecharemos la convocatoria para realizar una asamblea sobre la problemática ambiental de nuestra ciudad y las distintas iniciativas que se llevan adelante.

Eventos para otros lugares del país:

Capital Federal: http://www.facebook.com/events/383741901691810/
Córdoba Capital: https://www.facebook.com/events/275179259258800/
Tucumán: https://www.facebook.com/events/353379628071676/

La política argentina más allá de lo K y lo antiK

x Danilo Castelli

No hay dos bandos en la política argentina, hay por lo menos cuatro.

1) Los gatos que compiten entre sí pero defienden sus intereses generales (Kirchner, Scioli, Macri, Alfonsín, Binner).

2) Los ratones que apoyan a un gato contra otro(s).

3) Los ratones indiferentes.

4) Los ratones que apoyamos los intereses generales de los ratones, y por lo tanto no apoyamos a ningún gato.

Yo soy de los ratones 4, e invito a los ratones 2 y 3 a que se nos unan. Va a ser difícil hacer un país y un mundo de, por, y para los ratones. Pero cuanto antes dejemos de pensar como gatos y de creer que mejor gato conocido que ratón por conocer, más cerca vamos a estar del objetivo.

sábado, 8 de septiembre de 2012

"Ser hombre" según el patriarcado

x Danilo Castelli

El modelo patriarcal de masculinidad tiene cuatro mandatos: ser proveedores, protectores, procreadores, y autosuficientes.

El mandato de ser proveedores nos lleva a refugiarnos en el trabajo y abandonar otros aspectos de nuestro desarrollo personal (esto se nota en las conversaciones); si no "paramos la olla" caeremos en la depresión, la autodestrucción y la violencia. El mandato de ser protector
es nos lleva a exponernos a situaciones violentas y de riesgo para demostrar que tenemos "huevos"; si "arrugamos" los demás nos verán como "maricones". El mandato de ser procreadores nos lleva a la obsesión por probar constantemente nuestra potencia sexual y a valorar más la cantidad sobre la calidad en las relaciones; si no "la ponemos" o no "funcionamos" dudaremos de nuestra virilidad. El mandato de ser autosuficientes nos lleva a sostener una imagen de que nos la bancamos solos, causando temor a pedir ayuda y a hablar de nuestras dudas e inseguridades; si no "aguantamos" nos verán como débiles y/o afeminados (que en lenguaje patriarcal son sinónimos).

El precio de los "privilegios" conseguidos sometiéndonos a este modelo, es la auto-mutilación de nuestro desarrollo personal. Vivir una vida siempre "en guardia" y pendiente de nuestra auto-imagen, estar emocionalmente ausentes para nuestrxs hijxs, ser robots incapaces de hablar de otra cosa que no sean temas "seguros" donde no arriesguemos nada emocionalmente, encausar nuestra afectividad y sensibilidad reprimidas en adicciones, violencia por la sola violencia, comportamientos autodestructivos, materialismo.

El desafío que tenemos por delante los varones que queremos librarnos de este modelo para desarrollar libremente nuestra individualidad es el mismo que el que han debido afrontar las mujeres que han cuestionado los mandatos del patriarcado para su sexo. Des-patriarcalizar la educación y las relaciones interpersonales, cuestionar el machismo en la cultura y promover una cultura de equidad y aceptación de la diversidad, saber lidiar con la presión de nuestro entorno para que nos ajustemos al modelo hegemónico, y organizarnos para conseguir las reformas sociales que sea necesario hacer (por ejemplo, igualar la licencia de paternidad a la de maternidad).

martes, 7 de agosto de 2012

¿Qué hay detrás del rechazo a la feria "El Progreso"?


Ante el pedido del Centro Comercial de nuestra ciudad, un grupo de ediles están dispuestos a tratar sobre tablas y “lo más rápido posible” un proyecto que limite y controle rigurosamente el emplazamiento y funcionamiento de ferias como “El Progreso” en todo el ejido de Villa Carlos Paz. Esta rápida convergencia de intereses, que sorprende por su rapidez de acción, se apoya en una serie de argumentaciones que, teniendo en cuenta diversas situaciones y posicionamientos anteriores, reflejan varias y marcadas contradicciones, las que al ser analizadas con un poco más de profundidad dejan entrever la persistencia de prejuicios culturales todavía firmes en nuestra sociedad.

Los argumentos en contra

En primer lugar, Jorge Fernández Campón, presidente de la entidad comercial, subrayó que estas ferias manejan precios reducidos “porque incumplen las leyes, con contrabando, trabajo esclavo, o robo de marcas, entre otras situaciones.”

Si de verdad hay tanta preocupación por el “incumplimiento de leyes, trabajo esclavo o robo de marcas”, nos preguntamos: ¿por qué no hay la misma preocupación sobre la existencia de talleres clandestinos denunciada en un conocido medio periodístico local, el cual hasta el momento no ha sido objeto de una explícita y pública declaración condenatoria, ni tampoco de acciones inmediatas para controlar y hacer cumplir las leyes correspondientes en estos casos?[1]

Otro de los argumentos expuestos fue expresado por el concejal de Carlos Paz Unido Hugo Bustos, quien señaló lo siguiente:

“La Salada no favorece a la marca Carlos Paz, que está bien posicionada a nivel nacional. Darle a Carlos Paz el destino de La Salada es mirar para abajo y no para arriba. Tenemos que defender a los comerciantes locales.”[2]

Las palabras de Bustos, en primer lugar, aparentan mostrar un fuerte rasgo de desprecio por lo popular, al expresar que “el destino de La Salada es mirar para abajo y no para arriba.” Rechazar un emprendimiento comercial por “mirar para abajo”, es decir, cuyo destinatario son los sectores populares, ¿no significaría rechazar cualquier otro tipo de comercio que quiera implantarse con semejante fin? ¿No implica, además, un severo perjuicio contra los habitantes de la ciudad, impidiéndoles acceder a comprar mercaderías de forma más económica? ¿No hay, por último, una actitud discriminatoria en esas palabras?

Por otra parte, Bustos señala que esta medida tiende a “defender a los comerciantes locales”. En este caso, hay un tratamiento desigual de parte del actual gobierno con respecto a la feria El Progreso y a la posible instalación de una sucursal de McDonalds en Villa Carlos Paz. Con respecto a esta última, que también podría representar una amenaza económica a los comerciantes locales como muchas voces críticas lo han señalado, sus principales responsables fueron atendidos por el propio Intendente[3].

Lo más paradójico del caso, es que fue el propio Avilés en su época de concejal, junto con las ediles Merlino y Gómez (de su actual partido), quienes presentaron hace pocos años atrás un proyecto de ordenanza tendiente a fijar un marco legal para regular la instalación de hipermercados y shoppings dentro del ejido municipal. En sus fundamentos expusieron el grave peligro que representaban este tipo de actividades comerciales de origen transnacional:

"Además, no se puede pasar por alto el hecho de que estas multinacionales generan puestos de trabajo deficientes y afectan la producción local de mercaderías"; añadieron, para luego completar: "Debemos proteger a la gente de Carlos Paz, porque son quienes invierten sus ganancias en la ciudad, mientras que estas empresas sacan estos capitales del país. Nosotros creemos que es necesario fijar un marco regulatorio, para garantizar la supervivencia de los comercios que ya existen en la ciudad".[4]

Prejuicios que refuerzan desigualdades

Las contrariedades del discurso y la práctica política nos demuestran, claramente, que existe una fuerte opinión en los representantes de la vida política y comercial carlospacense sobre lo supuestamente benéfico y “bueno” de las grandes inversiones de “calidad” (que ha conllevado acciones tales como el proyecto de eximir de impuestos a futuros emprendimientos hoteleros de gran categoría) y lo “malo” que representaría la instalación de una feria de ropas en la ciudad cuyo principal destinatario son los sectores más vulnerables de la comunidad, los mismos que se ven impedidos de acceder a las costosas vestimentas que se ofrecen en buena parte de los comercios destinados a ese fin.

Hasta el momento, los argumentos a favor del control, limitación y, en ciertos casos, la prohibición de la radicación de la feria El Progreso se basan más en prejuicios que en criterios concretos. Como vimos, la posibilidad de radicación de los dos emprendimientos mencionados (la feria y McDonald’s) trae consecuencias similares en el comercio local. Sin embargo, uno es bien visto, mientras que el otro es denostado. ¿Por qué?

Sobre la feria El Progreso, pesa una visión construida mediáticamente que se trata de un ámbito donde reina la ilegalidad y el empleo precario e informal. Primero, no se han mostrado datos fidedignos sobre esto por parte de quienes lo denuncian. Asimismo, y si ello fuese así, no es algo que caracterice sólo a esta feria comercial. Como mostrásemos con el ejemplo de las fábricas clandestinas que hay en la ciudad, la práctica de lo ilegal, como el empleo no regularizado, la explotación laboral, la evasión fiscal, etc., se da con mucha más frecuencia en el comercio local de lo que pensamos. Incluso, la propia firma estadounidense ha sido acusada en varias oportunidades por hechos similares en nuestro país.[5]

Por otra parte, la afectación al comercio local puede venir tanto de El Progreso como de McDonald’s. Sin embargo, uno es recibido por el Intendente (y sin voces oficiales en contra de la institución que representa a los comerciantes locales), y el otro por una ordenanza y pedidos expresos para reforzar los controles y limitar fuertemente su campo de acción. Sin dudas, creemos que detrás de esta doble vara para medir a unos y otros se esconden profundos prejuicios culturales de los sectores más pudientes hacia cualquier manifestación relacionada con lo popular, los que, como en este caso, tienen rápida respuesta del poder político.

Esperemos, pues, que nuestras autoridades recapaciten, dejen de lado prejuicios que las pueden llevar a cometer actos reñidos con la igualdad de derechos, y abran un espacio de debate mucho más amplio acerca de las características de las inversiones que lleguen a la ciudad, siempre teniendo en cuenta que las mismas deben posibilitar un beneficio no sólo a unos pocos, sino al conjunto de quienes vivimos en Villa Carlos Paz.

carlospazdespierta@gmail.com   


[1]Los talleres clandestinos de Carlos Paz hacen la costura casi al 100% de, por lo menos, una importantísima marca de venta de ropa por catálogo y muchas marcas subsidiarias de otras más grandes. En el ambiente de los fabricantes cordobeses, la plaza es conocida como la que tiene gran cantidad de oferta de talleres y de distintas calidades en la costura.” En: http://carlospazvivo.com/carlos-paz/ciudad/10642-textiles-clandestinos-en-carlos-paz]
[2] http://www.carlospazinforma.com.ar/amplia_noti.php?id_noti=3970
[3] http://www.carlospazvivo.com/negocios/10401-mc-donals-desembarca-en-carlos-paz
[4] http://www.eldiariodecarlospaz.com/2010/abril/28_04_10/ab1028b.html
[5] “Detectan irregularidades laborales con adolescentes de McDonald´s”, en: http://www.lajornadaweb.com.ar/ampliar_noticia.php?id_noti=1102

lunes, 30 de julio de 2012

Por un modelo económico diversificado, sustentable e inclusivo para Villa Carlos Paz

José A. Casas
Profesor en Historia

El actual modelo turístico-rentístico
Cuando se habla de consensos en nuestra sociedad, uno de los paradigmas que emergen sobre el trono de lo indiscutido es el modelo turístico-rentístico sobre el que se sostiene la estructura socioeconómica de la ciudad. Sus orígenes históricos se remontan a un proceso iniciado gradualmente entre las décadas de 1910 y 1920, y consolidado en los años siguientes a través del fabuloso negocio de la tierra que posibilitó la afirmación de una poderosa burguesía comercial urbana y turística. Esta burguesía, que reemplazó como sector dominante a la burguesía rural de las grandes estancias, cimentó su posición en base a las actividades de servicios (hotelería, gastronomía, comercio) y la construcción; esta última permitió, a su vez, la emergencia de un grupo con gran peso en nuestra comunidad como el inmobiliario, cuyo factor de crecimiento se ancló desde entonces, fundamentalmente, en lo producido por la renta de los bienes inmuebles. De esta manera, la profunda y vertiginosa transformación que significó para la sociedad carlospacense su conformación como centro urbano estuvo ineludiblemente ligada al predominio de un modelo económico centrado en el turismo, sector cuyo dinamismo y capacidad de influencia política le permitió a sus principales actores sentar las bases de un proyecto verdaderamente hegemónico.
Básicamente, la hegemonía del sector turístico y rentístico se define por la gran preeminencia de un sector económico por sobre el resto, en un porcentaje tal que, de acuerdo a las cifras que han dado algunos de los pocos estudios que se conocen, alcanza para caracterizar a dicho modelo como virtualmente monoproductivo (de acuerdo al Plan Estratégico de Desarrollo Turístico Sustentable de Villa Carlos Paz presentado en el año 2009, el sector de servicios participa en el 82,76% del producto). Dicha preeminencia, además, se ha consolidado políticamente a través de una superestructura jurídico-institucional que, en su máxima expresión constitucional, ha definido a la ciudad como turística, de acuerdo al artículo 10 de la Carta Orgánica Municipal (COM). Esto es, a través del mandato de la COM -es decir, de forma jurídica y no sólo de hecho, como había pasado hasta entonces- el municipio ha debido seguir estructurándose institucional y económicamente en función de cumplir con este precepto nuestra carta magna local. Por ello, no debe sorprendernos que la configuración de los organigramas y presupuestos de los últimos gobiernos municipales sigan al pie de la letra el apuntalamiento de este modelo. Las importantes sumas destinadas a la secretaría de turismo y al CAPTUR, así como la tasa del 10% de promoción de turismo que pagamos todos con el impuesto que incide sobre los inmuebles, son un claro ejemplo de un aparato de poder político que tiene, en este sentido, una marcada direccionalidad en sus acciones.
Pero el mayor apoyo del Estado local está más en lo que deja hacer que en lo que hace. Más que las medidas y acciones que el municipio establece a favor de la hegemonía del modelo turístico-rentístico –las que a veces, incluso, pueden dirigirse en contra, debido por ejemplo a la acción ciudadana a favor de una mayor democratización de determinadas políticas municipales-, lo que más favorece a este último es la posibilidad de aprovechar sus “ventajas comparativas” en un contexto donde el Estado deja que el mercado decida qué sectores o grupos sociales obtendrán una mayor porción del producto interno. En este contexto, el mayor capital político, económico, social, cultural y hasta simbólico de los grupos dominantes locales les permite, en un marco de casi virtual ausencia de mediación estatal, captar la mayor parte de la riqueza social producida, lo que les asegura además el privilegio de acceder en forma más ventajosa que el resto a los bienes materiales e inmateriales más indispensables: tierra, vivienda, salud, educación, seguridad, justicia, etc.
Sus efectos económicos y sociales
Ahora bien, así como el modelo turístico-rentístico carlospacense presenta -como en todos los sistemas monoespecializados- en condiciones de funcionamiento óptimas importantes beneficios a la comunidad (cuyo mayor o menor alcance depende de los mecanismos de asignación de los recursos implementados), también origina una serie de dificultades y consecuencias sociales cuando dichas condiciones se atenúan, deterioran o bien desaparecen. Y los habitantes de esta ciudad conocemos muy bien estos procesos. Durante la temporada de verano –que se extiende dos meses, entre enero y febrero- la masiva concurrencia de turistas representa una formidable masa de divisas que entran a Villa Carlos Paz. Es el momento del año cuando se da la plena ocupación laboral, que posibilita la concurrencia de otros beneficios públicos, como el momento de mayor pago de impuestos y, con ello, el reforzamiento del fisco municipal para atender las múltiples demandas ciudadanas.
Sin embargo, tras el apogeo del verano, las expectativas turísticas se ven dramáticamente reducidas durante la “temporada baja”, quedando las mismas reducidas a las posibilidades que ofrecen en ciertos momentos del año determinados feriados o las vacaciones escolares de invierno. Si bien esas fechas brindan un refugio ante el larguísimo y duro “invierno” local, lo hacen con una intensidad y unos efectos mucho menores que los de la época estival. Por ende, en esos meses el panorama cambia abruptamente: se dejan sin efecto numerosos de los empleos semi-formales ofrecidos en el verano, razón por la cual familias enteras deben buscar otras oportunidades de supervivencia, que varias de ellas encuentran en los trabajos informales. Otras, menos afortunadas, sufren el flagelo de la desocupación o subocupación, mientras que otra parte de esa mano de obra desocupada trata de insertarse en el empleo público, o bien encontrar en la gran urbe próxima –Córdoba- un trabajo o emprendimiento más estable y seguro que el ofrecido en la temporada veraniega.
Estos desajustes económicos traen consigo, asimismo, profundas desarticulaciones sociales. La falta de certidumbre en el presente y futuro de los grupos familiares golpea muy duro en las relaciones de sus integrantes. El estrés provocado por la carencia de dinero, sumado a la imposibilidad de planear un futuro a mediano y largo plazo, va desgastando la convivencia y esperanzas de muchas familias. En ese contexto, las vías de escape a esa dura realidad contribuyen a provocar la desintegración de numerosas de esas unidades sociales, cruzadas por las separaciones, la violencia familiar y el flagelo de las adicciones, entre otros factores.
Por otra parte, la carencia de recursos también alcanza un fuerte componente político, pues deja a muchos ciudadanos en condiciones de vulnerabilidad ante las acciones clientelares de ciertos políticos de turno, que tratan de convertir de esta manera la necesidad de la gente en capital electoral. En síntesis, la hegemonía del modelo turístico-rentístico que el municipio contribuye a consolidar y expandir trae consigo, más allá de sus beneficios puntuales y temporales, profundas consecuencias sociales y políticas, donde los sectores dominantes de este campo económico, a través de diversos mecanismos formales e informales, logran concentrar la riqueza generada por el trabajo, mientras que gran parte de la población trabajadora debe padecer de diversas maneras la falta de una mayor y justa redistribución de ese ingreso que su trabajo y dedicación ayudan a capitalizar. Sin embargo, la injusta distribución del ingreso generado no es el único ni principal factor de este modelo.
Las desventajas del modelo monoproductivo
Diversos y numerosos estudios sobre el impacto que tuvo en América Latina la crisis desatada como consecuencia del crack de Wall Street a fines de 1929, han remarcado que las economías más golpeadas de esos países fueron aquellas que se hallaban escasamente diversificadas. En la mayoría de los países de América Central, el predominio de la monoproducción -en un contexto de globalización capitalista donde se hallaban insertos sus aparatos productivos y comerciales- los hizo sumamente vulnerables a los virajes en la demanda externa, pues no había otros sectores que tuviesen el mismo dinamismo para poder compensar la caída del sector dominante en determinados contextos, el más grave de todos iniciado a principios de los años ‘30. En cambio, economías más diversificadas, como las de Argentina, México y Brasil, pudieron enfrentar esta crisis en mejores condiciones, incluso aprovechando la misma para fortalecer otros sectores con menor desarrollo, como el industrial. Fueron los tiempos de los procesos de industrialización por sustitución interna (ISI), a partir de los cuales se empezaron a sentar las bases del futuro Estado de Bienestar que se instaló en esos países pocos años después y que significó la ampliación de la ciudadanía política, económica y social de las clases populares hasta entonces relegadas.
Teniendo en cuenta esto, vemos –y lo hemos comprobado más de una vez en las últimas décadas- que el cuasi monopolio turístico que tenemos en Villa Carlos Paz se halla expuesto, por las características de su orientación al mercado interno, a los vaivenes del panorama político y económico nacional (y, en menor grado, provincial). Por experiencia propia, sabemos que en épocas de bonanza económica, ese mercado interno se moviliza masivamente hacia los principales centros turísticos, generando grandes movimientos de dinero que son aprovechados por la población de estos lugares (como pasó en las últimas temporadas en Villa Carlos Paz). Pero, cuando llegan los tiempos de “vacas flacas”, la necesidad de ajustar los presupuestos familiares empiezan por los gastos considerados como no urgentes, y allí, para desgracia de las localidades turísticas, uno de los primeros afectados son los recursos destinados al tiempo de ocio y recreación. Son los momentos en que aparecen las temporadas flojas, que hacen que el largo invierno sea percibido y sentido más extenso que el que le sigue a un “buen verano”. Con menos trabajo e ingresos, las dificultades económicas de las familias trabajadoras se acentúan, así como los efectos antes descritos.
Pero así como la inestabilidad política y económica afecta al desarrollo turístico, también recae fuertemente sobre el campo de la construcción y el aprovechamiento rentístico de las edificaciones ya consolidadas. Por estos días, ya se pueden ver las consecuencias de un menor crecimiento de la actividad económica, que afecta en primer lugar a las fuentes de trabajo directo que origina esta actividad, y que de seguir proyectándose hacia los meses siguientes repercutirá decididamente sobre la oferta de alquileres y compra-venta de propiedades raíces, tal como ya ha ocurrido en las épocas más críticas de nuestra historia.
Y aquí es que entra en consideración el problema de la monoespecialización turística-rentística. Porque, justamente, la debilidad de los restantes sectores productivos locales hace que éstos no puedan convertirse en motores que atemperen el impacto negativo de una mala temporada. En el caso de la limitada industria existente, al encontrarse ésta tan vinculada a la demanda turística no puede evitar los efectos de esos períodos críticos; mientras que el resto de las actividades productivas alcanzan tan reducida escala, que pese a que muchas de ellas no necesariamente están ligadas a las fluctuaciones del principal motor de la economía local, no llegan a presentarse como una alternativa que satisfaga la demanda de trabajo y servicios que genera el modelo hegemónico vigente.
Abramos el debate para generar una alternativa
En definitiva, la economía local, al centrarse mayoritariamente en el campo turístico-rentístico, se encuentra fuertemente expuesta a las oscilaciones externas de las que depende su funcionamiento –y a las cuales no controla-. Si bien la proximidad del gran mercado de trabajo y oportunidades comerciales que es la ciudad de Córdoba atenúa el impacto negativo antes descrito, el propio empuje urbanístico y demográfico que caracteriza a nuestra ciudad sigue exponiendo la fragilidad e inestabilidad del modelo económico imperante. Cada año, cientos de nuevos habitantes se agregan al entramado poblacional de Villa Carlos Paz, de los que un porcentaje apreciable se incorporan a la demanda por el cumplimiento de los derechos cívicos previstos en la Carta Orgánica de la ciudad. Trabajo, vivienda, servicios públicos, educación salud, etc., son parte de las principales preocupaciones de los ciudadanos, muchos de los cuales lejos están de poder acceder al legítimo goce de los mismos (basta dirigirse a los medios de comunicación locales y comprobar esta aseveración). Esa imposibilidad, como vimos, está directamente ligada a una estructura productiva y comercial que prioriza la acumulación sobre la redistribución, en el marco de un Estado local que deja en manos del mercado la asignación de los recursos producidos por el trabajo de los carlospacenses.
Por ello, más que nunca se hace necesario un debate profundo sobre el presente y futuro de la estructura productiva local, que logre superar las principales deficiencias de la misma: monoespecialización, excesiva concentración de la riqueza, precariedad laboral, desempleo, un negativo impacto ambiental, y las consecuencias sociales y culturales de todas ellas (violencia familiar, adicciones, marginación, criminalidad, falta de identidad). En el proceso de construcción de esa alternativa, el debate debe ser lo más amplio y democrático posible, teniendo presente que ese nuevo modelo socioeconómico debe ser pensado para toda la población. Y, con esa meta principal, se pueden fijar los principales ejes de acción, como la diversificación productiva, una mayor redistribución de los ingresos, una estructura impositiva progresiva, el fomento al trabajo local, y la sustentabilidad ambiental. La ciudad no sólo está compuesta por los grupos más encumbrados del campo turístico y rentístico, sino por un conjunto amplio de sectores vinculados al trabajo en sus múltiples formas.
Retomando la Carta Orgánica Municipal, tenemos que tener presente que son varios los artículos que hablan de un desarrollo socioeconómico y socioambiental que posibilite el pleno cumplimiento de los derechos constitucionales de todos los carlospacenses. En ese camino por seguir, que es un deber y no una opción, la construcción de un modelo productivo diversificado, sustentable e inclusivo, es una meta imposible de seguir dejando de lado. No debemos olvidar que un Estado que se autoproclama democrático deja de cobrar sustento como tal cuando una buena parte de su población está desprovista de acceder a una vida digna y en respeto a los derechos humanos más elementales. Por ende, construir y aplicar las herramientas que hagan realidad el mandato de nuestras normas constitucionales no sólo conllevará al bienestar público, sino que también contribuirá a otorgarle contenido a esa DEMOCRACIA que tanto dolor y esfuerzo nos costó conseguir.